El trabajo de los obreros era muy cansador. Trabajaban entre 14 y 16 horas durante seis días a la semana, también los establecimientos fabriles estaban muy poco iluminados y mal ventilados. No se podía hablar ni interrumpir el trabajo de los otros y si hacías algo de eso te ponían una multa. En esa época, los chicos más humildes a partir de los 6 o 7 años trabajaban entre 12 y 15 horas por casi toda la semana.
Cada trabajador se ocupaba de una pequeña parte del producto, a esto se le llama división del trabajo, recibían un salario proporcional a la labor realizada, cuando ya habían terminado su tarea para el producto que estaban haciendo la repetían para otro, la tarea de los obreros estaba controlada y siempre era igual.