La jornada laboral de esta fábrica textil de Gran Bretaña es relatada por un obrero como muy cansadora y exigente. Trabajaban desde muy temprano hasta la noche. Trabajaban en habitaciones donde hacía un calor asfixiante. Tenían poco tiempo para comer y si tardaban tenían que comer mientras trabajaban. Las mujeres debían quedarse en la casa y cuidar a sus hijos y mantener la casa limpia. Algunas mujeres y niños trabajaban porque eran más dóciles y les pagaban menos. La ventaja era que los niños no exigían tanto con los adultos y también realizaban las actividades más rápido. En la actualidad los niños y las niñas siguien siendo víctimas de trabajo infantil, pero hay varias leyes que no lo permiten y que protegen a los niños/as si eso pasa.