Hola, mi nombre es Luna, tengo 18 años.
Soy hija de Zeus y Nix, cuando nací, una cuna de estrellas se armó para dormirme.
Me encanta el azul y las estrellas, siempre veo la noche medio llena, soy muy bella y tengo el pelo más lindo del Olimpo, pero también tengo coraje y peleo por lo que me pertenece. Soy la diosa de la luna. Yo puedo controlar la luna y las estrellas, mi debilidad es el sol.
Tengo un archienemigo: Sol, es un dios malvado que odia la noche. Estrella y Oscuro son mis mejores aliados.
Una vez, hace mucho tiempo, la diosa Luna se vio enfrentada a una gran misión: la mamá de luna, Nix, la diosa de la noche, estaba enferma y Luna era quien la cuidaba. Luego, algo terrible pasó, eran alrededor de las 7:00 pero la noche no había llegado, el sol seguía brillando en el cielo. Nix se desvanecía, cada vez estaba más enferma.
Al ser ya las 10:00 Luna sabía que algo raro pasaba. Luego de un rato la cara de Sol, el archienemigo de Luna, apareció en el cielo, Con una risa malvada le dedicó este mensaje:
-¡¡¡me llevé tu parte y ahora a nadie le gustará más la noche que el día!!! ¡¡¡Porque jamás podrán verla!!! ¡¡JAJAJA!!.
Luna enfureció tanto que su piel se puso más pálida de lo normal, su pelo oscureció y por dentro se hizo más fría. Dejó a Estrella y a Oscuro a cargo de su madre y salió a buscar a ese odioso dios.
En el camino se encontró con muchos aliados del sol que trataron de detenerla, pero Luna no era buena peleando, era la mejor. Con su espada brillante podía atacar a su oponente con miles de estrellas. Venció a La diosa de las nubes, al dios de la Luz, al dios del verano y a la diosa del calor. Pero luego de un tiempo, por fin encontró lo que esperaba, Sol estaba ahí, sentado en su trono, perplejo, no podía creer que Luna había vencido a todos, con tanta furia, Sol que tan poderoso era, desvaneció a Nix, diosa de la noche, con un chasquido. Luna gritó y con una lágrima que se le escapaba del ojo, se acercó y con su espada trajo todas las estrellas. Mientras ellas lo distraían, Luna le cortó la cabeza y quedó en un sueño eterno.