Hola, soy Kana y tengo cientos de años, pero apenas sé mi historia. Desde pequeña me crié con Heda, guerrera de nuestro reino, Kalban. Siempre quise ser guerrera y Heda me ayudó en eso aunque siempre tardo en aprender ese tipo de cosas. Hasta ahora no tengo ninguna debilidad y tampoco sé de mis habilidades, eso me hace pensar a veces en ser de un lugar muy distinto al que estoy ahora. No puedo salir de mi reino por la sombra y es muy aburrido, pero estoy pensando en escaparme algún día con la ayuda de alguien o si es necesario, sola.
Gotas de agua caen junto a la nieve, la lluvia se hace cada vez más fuerte cuando Kana es vista por primera vez. La entregan a Heda, una de las mejores guerreras para protegerla de la sombra, quien le quiere robar los poderes a la niña. Kana siempre quiso ver el exterior, pero no la dejaban salir de su pueblo, pero ella no podía resistirse así que cuando sentía que estaba lista se escapó. El camino fue más difícil de lo que pensaba: recorrió bosques, ríos y un enorme laberinto, peleó con distintas criaturas y guardianes hasta que por fin llegó. Tenía a la sombra enfrente y no tenía ningún refuerzo, pero para cuando se dio cuenta ya estaba peleando.
Heda estaba por llamar a Kana cuando se dio cuenta de que no estaba en ningún lugar del pueblo, en seguida fue a buscar a la sombra. Tomó un camino corto pero lleno de monstruosas criaturas, pero como era buena peleando tardó menos de lo que tardó su hija, pero cuando llegó la vio casi derrotada así que la intentó ayudar, pero no funcionó. Es difícil de explicar cómo es la sombra ya que lo único que hay a su alrededor es oscuridad. Estaban perdidas, pero no se iban a rendir. Era tarde para pedir ayuda y casi no se podían mover.
Kana sintió que su cuerpo se recuperaba y todo empezaba a cobrar vida. La sombra iba desapareciendo de a poco y ahí fue cuando se dio cuenta de que ella tenía el poder del sol, de la luz. La sombra desapareció finalmente y Heda la miró sorprendida. La sombra ya no estaba y ya no había que preocuparse hacia donde ir. Cuando llegó a su pueblo todos ya sabían lo que había pasado. Ella seguía sin saber de dónde venía aunque algunos dicen que fue enviada desde el sol mientras otros dicen que no, que nació así por naturaleza.