Ahí estaba yo, muerto de nervios por empezar la segunda ronda de este programa cuando de repente, casi como un murmullo, escuché a mis espaldas:
-Sherlock… Fran… Francisco –dijo una voz muy familiar.
- ¿Qué hacés acá? –dije al instante cuando reconocí a mi amigo– si te ven me descalifican.
-Te tengo que contar algo.
-Bueno esperá… -le dije nervioso. -Bueno ahora sí, ¿qué pasa Watson?
-Vi a uno de tu equipo copiándose las respuestas -me dijo en voz baja.
-¿Cómo era? -le pregunté.
-Era: alto, feo y tenía manchas grises en la pierna.
-¡¡¡Ahhh, Ricardo!!!
-¡En voz baja! -me dijo preocupado.
-Ricardo -dije susurrando. -Bueno, gracias por la info…
-¡Sherlock, Sherlock! -dijo el presentador.
-Ahh, ¿qué pasó? -dije asustado.
-Es tu turno -dice el presentador.
-Ahh, okey.
-¡¡¡Era un sueño!!!
-¿Qué?¿Qué era un sueño?
-Nada, nada -dije con arrepentimiento.