Ahí estaba yo, muerto de nervios por empezar la segunda ronda de este programa cuando de repente, casi como un murmullo, escuché a mis espaldas:
-Sherlock… Fran… Francisco –dijo una voz muy familiar.
- ¿Qué hacés acá? –dije al instante cuando reconocí a mi amigo– si te ven me descalifican.
-Pero Fran, ¡alguien se está copiando! -dijo Arturo alzando un poco la voz.
-¡¿Qué?! ¿Quién?
-No sé, pero las respuestas de fútbol y arañas no están en la mesa.
-Entonces tenemos dos sospechosos, Violeta y el chico fútbol -dije, mirando cada detalle a mi alrededor.
Era la hora de empezar y Violeta y el chico fútbol no querían empezar. Seguro no habían podido memorizar las respuestas que sin duda se habían llevado.
Empezó Rosaura.
-Arturo… tss - le susurré a mi amigo que estaba escondido.
-¿Qué pasa Fran?
-¿A qué hora se llevaron las respuestas?
-A las seis menos veinte, creo -dijo Arturo pensativo.
-El chico fútbol estaba en el salón a esa hora, él no fue, ¡fue Violeta! -dije enfurecido. -Se llevó las dos para que no sospechen sólo de ella.
-¿Y qué hacemos?- preguntó Arturo desesperado.
-Se las sacamos y las reemplazamos por unas falsas -le conté con cara siniestra.
-Conozco esa cara, y no significa nada bueno… -dijo Watson un tanto preocupado.
-Vení -le dije un poco malhumorado.
-Está bien, ¿a dónde vamos? -me preguntó.
-A la impresora, ¡pero rápido! Que ya me toca -dije muy apurado.
-Bueno… ¿pero para qué? Ah, ya sé! Vamos a escribir las respuestas incorrectas, imprimirlas y reemplazarlas antes de que le toque a Violeta, ¿no? -dijo orgulloso.
-Si, es así -me costó admitir.
Hizo un gesto como festejando mientras yo escribía las respuestas.
-Andá a la impresora, ya mandé el archivo.
-Yendo -dijo Watson.
-Francisco, Sherlock, es tu turno! -Nadie respondió -Violeta, parece que vas a tener que ir vos -dijo Corelli como disfrutando mi falta.
Ehhh… ¿No podemos esperar un poco? -Dijo Violeta nerviosísima.
-Fran, salí, yo me encargo -dijo Watson.
-Apurate -le dije mientras me iba corriendo.
Respondí las preguntas de Corelli sin ningún problema mientras Watson cambiaba las respuestas verdaderas, que tenía Violeta, por las falsas. Ella las memorizó y dijo segura:
-La fobia a las arañas se llama fobiaraña.
Corelli hizo una pausa y luego:
-Eso es… incorrecto, se llama aragnofobia, lo siento Violeta -dijo decepcionado.
Violeta estaba confundida, me miró y se dio cuenta de todo, al menos eso parecía.
-Hasta la próxima Sherlock -me dijo con tono de amenaza.