Ahí estaba yo, muerto de nervios por empezar la segunda ronda de este programa cuando de repente, casi como un murmullo, escuché a mis espaldas:
-Sherlock… Fran… Francisco –dijo una voz muy familiar.
- ¿Qué hacés acá? –dije al instante cuando reconocí a mi amigo– si te ven me descalifican.
- Lo que pasa- empezó a explicar- es que uno de los participantes se está copiando!
- ¿Y cómo sabes eso? - pregunté
-Sí, pero escuché que alguien tiene todas las respuestas en su reloj -susurró Watson nervioso. -Yo miré quiénes tenían relojes hasta que me di cuenta de que todos tienen uno.
-Bueno, voy a esperar al descanso -dije decidido.
-Ok. Yo me retiro, Sherlock.
Faltaban 5 minutos para el descanso. Cuando volvimos vi un papelito, lo agarré y encontré unas letras borroneadas pero no pude descifrarlas. En el descanso noté que Ricardo miraba mucho su reloj.
-Ricardo te fue muy bien -dije serio.
- Sí, ¿no? -respondió nervioso.
-¿Me prestás el reloj? -pregunté.
-No, es nuevo, no lo quiero romper -dijo confundido.
-Lo tenés hace cinco años -dije.
Él me lo dio temblando y fue al baño. Cuando vi las preguntas cambié una de las respuestas.