Katia Conrad nació el 17 de abril de 1942 en Guebwiller (Francia). Teniendo un patrimonio natural en la puerta de casa, era normal que se interesara por la geología, pero desde pequeña le atrajeron mucho los volcanes: le apasionaban los documentales y los videos sobre éstos. Pero, además, viajó con sus padres a Sicilia para ver el Etna, el Estrómboli y el Vulcano. Estudió en la Universidad de Estrasburgo, donde se especializó en física y geoquímica. Su primer trabajo de vulcanología sobre sitios activos fue premiado por la Fondation de la Vocation en 1969 y, un año más tarde, se casó con su compañero de viaje, Maurice Krafft. Él también llevaba en la sangre la pasión por los volcanes, ya que, a los 7 años asistió a su primera erupción en el Estrómboli y, a los 14 años, se convirtió en miembro de la Sociedad Geológica de Francia. Ambos se conocieron en la Universidad de Estrasburgo, estaban muy unidos y todo el trabajo realizado pertenecía a ambos, a pesar de que a veces solo se mencione a Maurice.