“Creemos que la educación es un proceso permanente que personaliza y socializa a la persona, una educación realizada según las singularidades propias de cada hombre inserto en su medio y centrada en la promoción de los valores humanos y trascendentes”[1]
La educación humaniza y personaliza al hombre cuando logra que este desarrolle plenamente su pensamiento y su libertad, haciéndolo fructificar en hábitos de comprensión y de comunicar con la totalidad del orden real por los cuales el mismo hombre humaniza su mundo, produce cultura, transforma la sociedad, construye la historia y se orienta hacia su fin último.
[1] Ideario de las Escuelas Parroquiales (1992)
“Creemos que la escuela es el lugar de formación integral de la persona mediante la asimilación sistemática y crítica de la cultura. La reconocemos como promotora de la formación integral del hombre como ciudadano y cristiano”[1]
Nuestra escuela busca ser un lugar de síntesis entre la fe y la cultura, en donde, la pastoral escolar sea el eje generador de la vida institucional. Busca la formación plena de la personalidad, educándolos para desarrollar los valores evangélicos que emanan del Ideario de las Escuelas Parroquiales del Arzobispado de la Ciudad de Buenos Aires.
Como escuela católica asumimos el compromiso en la promoción del bien común, intentando llevar a cabo proyectos de inclusión de alumnos con necesidades educativas especiales y dando respuesta a la diversidad cultural y social de nuestro barrio.
[1] ibid 2
Experimenta un encuentro vivo con Jesús y María que transforma su vida en hombres y mujeres de bien.
Busca la felicidad libre y responsablemente capaz de construir su propio proyecto de vida.
Cultiva su interioridad por medio de la oración, los sacramentos y el amor hacia los más necesitados.
Alcanza la madurez intelectual y emocional que le permite continuar sus estudios e insertarse en el mundo laboral.
Desarrolla una actividad abierta, reflexiva, creativa, crítica; basada en un dominio teórico e instrumental de los saberes propios de cada nivel.
Leal y transparente en todas sus acciones.
Respeta la vida propia y la de los demás como un bien supremo.
Reconoce, valora y respeta a su familia como comunidad indispensable para el crecimiento y desarrollo de la sociedad.
Encuentra en el diálogo, el mejor camino para alcanzar la verdad y resolver todas las situaciones que la vida le presenta.
Valora las relaciones interpersonales como un camino de enriquecimiento personal.
Incorpora a su vida como propias la cultura del esfuerzo y del trabajo.
Desarrolla un pensamiento crítico y reflexivo.
Conoce, valora y asume las normas de convivencia como herramientas fundamentales para vivir en comunidad.
Respeta los símbolos de la Patria y las tradiciones.
Protagoniza y promueve acciones solidarias para su comunidad.