Muy buenos días a todos.
En primer lugar, agradecemos al Señor por hacerse presente entre nosotros en la Eucaristía, momento culmen de nuestra celebración. Sin duda, ha sido Él quien nos ha acompañado y guiado a lo largo de estos 50 años.
Quiero también agradecerle a cada uno de ustedes por su presencia en este significativo aniversario que hemos preparado con mucho cariño. Agradezco profundamente a los estudiantes y sus familias, quienes son el corazón de nuestra labor educativa. Hoy, ellos son los verdaderos protagonistas, como hemos podido ver en la misa y veremos en lo que nos espera más adelante.
Un agradecimiento profundo a los educadores, colaboradores y directivos presentes, con quienes compartimos la vocación de servir en esta hermosa misión. También quiero reconocer a los Vicarios anteriores y a todos quienes han sido parte de la Delegación, quienes con su dedicación han construido los cimientos sobre los que hoy nos paramos. Gracias también a quienes hoy forman parte de la Delegación y del Arzobispado de Santiago; su compromiso diario es esencial para continuar la misión educativa de nuestra querida Iglesia. Un especial saludo a nuestro Arzobispo, don Fernando Chomalí, quien nos guía, alienta y acompaña en esta labor.
En este día de fiesta, me gustaría recordar las palabras de la Congregación para la Educación Católica en 2022:
"La acción educativa llevada a cabo a través de las escuelas no es una obra filantrópica de la Iglesia para responder a una necesidad social, sino una parte esencial de su identidad y misión."
Creo que esto resume de forma clara el por qué estamos aquí. Hoy reafirmamos que la Iglesia es Educadora y que, junto con nuestras comunidades educativas, hacemos vida esta identidad y misión, porque la Iglesia de Santiago somos todos.
Hace 50 años se creó la Vicaría para la Educación, hoy Delegación, conscientes de la importancia de la labor educativa católica presente en nuestra Arquidiócesis y de los desafíos que se avecinaban. Este aniversario es una oportunidad privilegiada para recordar con gratitud nuestra historia. Hoy nos detenemos para hacer memoria agradecida, con alegría, con el corazón lleno. Es esencial que resguardemos nuestro pasado, ya que nos ilumina en el camino. Cuanta sabiduría hay en cada paso que hemos dado, en cada camino recorrido.
A lo largo de estos 50 años, nos hemos esforzado por mejorar la educación católica y la misión evangelizadora de la Iglesia en el mundo educativo. Cada año, hemos trabajado para servir a cientos de colegios, jardines e instituciones de educación superior de nuestra Arquidiócesis de Santiago. Juntos, hemos fortalecido la identidad católica de nuestras comunidades, mejorado la enseñanza de la religión y defendido nuestros intereses en las políticas educativas. Juntos, hemos hecho de nuestras comunidades, una gran Iglesia de Santiago.
Es imposible resumir 50 años en una sola mañana. Por eso, hemos preparado dos entregables que pronto estarán a su disposición: una memoria escrita y fotográfica, cuyo borrador ofrecimos al Señor en la Eucaristía, y un documental, del cual veremos un breve avance en unos minutos. Ambos materiales nos ayudarán a valorar y rescatar el aporte realizado en cada etapa de nuestra historia.
Este aniversario es también un momento propicio para mirar hacia el futuro, un futuro que enfrentamos con esperanza. Hoy reafirmamos con firmeza que la contribución de la educación católica al país es fundamental y, sin duda, enorme. Esta grandeza se construye a partir de las pequeñas y grandes acciones que realizamos en la vida de cada niño, niña, adolescente y familia que confía en nuestros proyectos educativos. Y todo ello solo es posible gracias al Señor y al esfuerzo cotidiano de los miles de educadores que son el verdadero motor de nuestras comunidades.
Desde la Delegación seguiremos pues a su lado para hacer de nuestro Chile, un país cada día más unido, más fraterno y más santo.
En este día, agradecemos al Señor por sus dones y le pedimos que nos fortalezca en la fe, la esperanza y la caridad. Que estas virtudes nos ayuden a seguir tocando corazones y transformando vidas.
Muchas gracias.