Semana Santa
Material para uso pastoral de la parroquia San Pablo apóstol en Monterrey
Material para uso pastoral de la parroquia San Pablo apóstol en Monterrey
COORDINACIÓN GENERAL SEMANA SANTA: AURORA
ESPIRITUALIDAD: OFS-ALVERNIA JUVENIL-ALVERNIA MATRIMONIOS
AMBIENTACIÓN: CURSILLOS (DOMINGO RAMOS JUEVES SANTO), ALVERNIA MATRIMONIOS
ECONOMÍA: CONSEJO DE ECONOMÍA
MASS MEDIA: RIVELINO
*Por el evento PAL NORTE del 27 al 29 de marzo, se suspenden las celebraciones vespertinas.
29 de marzo
DOMINGO RAMOS DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
Cada grupo apoya en la venta e entrega de palmas, una hora antes de la celebración correspondiente. Se coordina el CONSEJO DE ECONOMÍA.
8:30am Parroquia,
MISA, p. Víctor Isaí, predica: d.p. Juan Antonio
ALVERNIA MATRIMONIOS
10:30am Parroquia,
MISA CON NIÑOS, p. Víctor Isaí, asiste: d.p. Juan Antonio
CATEQUESIS INFANTIL
12pm Parroquia,
PROCESIÓN DE PALMAS desde la cancha del colegio, MISA PRO POPULO, p. Víctor Isaí, asiste: d.p. Juan Antonio
ORDEN FRANCISCANA SEGLAR-KADOSH
30 de marzo
LUNES SANTO
11am Salón mi espacio,
CELEBRACIÓN PENITENCIAL, d.p. Juan Antonio,
CONFESIONES, p. Víctor Isaí
7pm Parroquia,
CELEBRACIÓN PENITENCIAL, d.p. Juan Antonio,
CONFESIONES, p. Víctor Isaí
31 de marzo
MARTES SANTO
7pm Parroquia,
MISA y envío de los comisionados del traslado de los Santos Óleos, p. Víctor Isaí, predica: d.p. Juan Antonio
*terminando, CHARLA d.p. Juan Antonio
HERMANOS MAYORES
1 de abril
MIÉRCOLES SANTO
*8am Parroquia y santuario del Sagrado Corazón (Mty), Retiro sacerdotal.
*12pm Basílica del Roble (Mty), MISA CRISMAL, preside: Arzobispo de Mty, concelebran: todos los sacerdotes de la arquidiócesis.
7pm Parroquia
MISA y recepción de los santos óleos, p. Víctor Isaí, asiste: d.p. Juan Antonio
*terminando, CHARLA d.p. Juan Antonio
CATEQUESIS INFANTIL
2 de abril
JUEVES SANTO
Cada grupo apoya en la venta y entrega veladoras al inicio de la celebración y el ofrecimiento del pan, al concluir la celebración. Se coordina el CONSEJO DE ECONOMÍA.
7:30pm Parroquia
MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR p. Víctor Isaí, asiste: d.p. Juan Antonio
LITURGIA
8:30pm-10:30pm Parroquia,
Entrega de despensas a necesitados:
Grupos parroquiales, coordina D.P. JUAN ANTONIO y PASTORAL SOCIAL
8:30pm-10:30pm Parroquia
Adoración Eucarística,
Grupos parroquiales, coordina CRISTINA/AURORA CARRANZA
3 de abril
VIERNES SANTO
10am Salón Mi Espacio,
VIACRUCIS, meditación y rezo.
Tema, Oración P. VÍCTOR ISAÍ
7pm Parroquia,
CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN DEL SEÑOR, p. Víctor Isaí, predica: d.p. Juan Antonio
APOSTOLADO DE LA CRUZ (DAMAS)
8pm Parroquia,
Procesión del silencio y Pésame a la Virgen, d.p. Juan Antonio
APOSTOLADO DE LA CRUZ (DAMAS)
4 de abril
SÁBADO SANTO
10am Parroquia,
OFICIO DE LECTURA, d.p. Juan Antonio
LITURGIA
10:30am Parroquia,
Limpieza general del templo y áreas comunitarias
TODOS LOS GRUPOS PARROQUIALES
*al atardecer, después de las 6pm, se considera ya, Domingo de Resurrección:
7:30pm Parroquia,
VIGILIA PASCUAL, p. Víctor Isaí, asiste: d.p. Juan Antonio
MINISTROS EXTRAORDINARIOS
9:00pm Parroquia,
ÁGAPE, Toda la comunidad (de traje)
Domingo 5 de abril
DOMINGO DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
Cada grupo apoya ofreciendo botecitos con agua ya bendecida (se puede dar una ofrenda voluntaria, pues al ser ya un objeto bendecido, no se vende) al inicio y al final de la celebración correspondiente. Se coordina el consejo de economía.
8:30am Parroquia,
MISA DE RESURRECCIÓN, p. Víctor Isaí
10:30am Parroquia,
CELEBRACIÓN DE LA PALABRA, d.p. Juan Antonio
12pm Parroquia,
MISA DE RESURRECCIÓN PRO POPULO, p. Víctor Isaí
6:30pm Parroquia,
CELEBRACIÓN DE LA PALABRA, d.p. Juan Antonio
La forma tradicional de considerar el Año Litúrgico es siguiendo el orden cronológico de los acontecimientos, desde la perspectiva de la historia humana. Es decir, se considera primero el nacimiento y después la muerte y resurrección. O sea, Adviento-Navidad; Cuaresma-Pascua. Pero, no es este el orden teológico, no es este el orden desde la historia regida por el kairos[1].
Debemos tener siempre presente la centralidad del misterio Pascual de Jesucristo, es decir, su Pasión-Muerte-Resurrección[2]. Y aunque no se pudiera haber llegado a esto, sin el nacimiento, éste está subordinado al otro: Cristo vino al mundo para salvarnos y establecer una nueva relación[3], una nueva creación que inicia con la resurrección.
La resurrección de Cristo no solo es la fiesta más importante de la Iglesia, es además su razón de ser y de existir[4] hacia ello confluye todo el ser y quehacer de la Iglesia y, todo se supedita a ello[5].
Por tanto, desde la era apostólica se destacó el primer día de la semana como el día en que el Resucitado se aparecía con sus discípulos, quedando éste día como el recuerdo principal de la Gloria del Señor. De tal modo, que el primer día de la semana, en el paganismo el Día del Sol, en el mundo hebráico (יום ראשון, "yom rishón", "el día primero") pasó hacer en los países de cultura cristiana el “Dies Domini” el día del Señor. Así, tenemos que aseverarlo la principal fiesta cristiana es el “Domingo” es decir, el día en que el Señor someterá a todos sus enemigos[6] y establecerá su reino para siempre[7].
En efecto, la comunidad cristiana se reúne en cada uno de los domingos, en espera de que ese sea el Gran Domingo, el día del triunfo definitivo del Señor[8]. Sin embargo, fue el mismo pueblo de Dios quien sintió la necesidad de privilegiar el día histórico, cronológico, de aniversario de la resurrección dándole una solemnidad especial, naciendo así la Semana Santa, el Triduo Pascual que alberga en tres días, el misterio de la pasión, muerte, sepultura y resurrección del Señor.
Esto, sin quererlo, provocó que los demás domingos (día teológico, no cronológico) pasaran a segundo término, los cual está totalmente erróneo, todos los domingos[9], son una antelación kairológica del único domingo, el de la segunda venida de Cristo y, todos son uno, es decir, cada uno evoca, acerca, atrae el único y definitivo día[10].
Por tanto, al preparar esta Semana Santa, trata de hacerle justicia al resto de los domingos, no son cualquier día, todos son el único día[11].
No hay ningún escrito neo-testamentario que indique que los cristianos festejaban una Pascua[12] anual como lo hacían los judíos, o que ésta se celebrara con sentido cristiano (I Cor 5,7s).
Sabemos de las discusiones del siglo II sobre la fijación de una fecha para la Pascua anual: Asia Menor y Siria la celebraban el 14 de Nisan[13] y el resto de los cristianos, el domingo posterior al 14 de Nisan. Fue precisamente el Concilio de Niecea (325) quien pone fin a esta discusión, fijando el día de la Pascua, el domingo siguiente a la primera luna llena de primavera, o sea, el domingo siguiente al 14 de Nisan.
Con ello, se pasó a una serie de celebraciones móviles que fluctuarían de acuerdo con el calendario lunar. Los jueves santos, se fijarían de acuerdo a la primera luna llena después del equinoccio de primavera. El miércoles de ceniza, el miércoles más cercano a 40 días antes del Triduo Pascual y así las demás fiestas.
Hay voces en la Iglesia y en las organizaciones internacionales como la UNESCO que piden que la Semana Santa no fluctúe de acuerdo al calendario lunar, sino que se fije en la primera semana completa de abril todos los años… las discusiones todavía no llegan a un acuerdo.
Como ya lo habíamos mencionado, originalmente la Iglesia celebraba la Pascua en un solo día: entre la noche del Sábado Santo y el Domingo Pascual[14].
A partir del siglo IV y cada vez más por un motivo historizante e imitativo de los eventos, se formó el "Triduo[15] Santísimo del Señor crucificado, sepultado y resucitado".
Las celebraciones litúrgicas de estos tres días, desde la tarde del jueves hasta el domingo, representan la única celebración del Misterio Pascual (es como un domingo alargado)[16].
Pero, tras una muy larga carrera de siglos, estas celebraciones fueron apartándose del misterio y cada vez más se concentraban en las representaciones[17]. No fue sino hasta el Papa Pío XII que somete a la Semana Santa a una verdadera y radical purificación (1951-1955), que pocos años más tarde consagrara la Reforma Litúrgica del Vaticano II.
Siguiendo el computo de los días según la tradición hebrea, el viernes, inicia el jueves por la tarde (6:00 PM). Así, el Triduo Sacro puede empezar el jueves; pero además hay una razón teológica, al unir el mismo día "litúrgico", aunque no cronológico, la Ultima Cena con el Sacrificio de la Cruz. La razón de este alargamiento, es el hecho teológico de que la Ultima Cena anticipa sacramentalmente el don en sí, de la muerte sacrificial y de la agonía que inician en el Huerto de los Olivos.
La Misa "De la Cena de Señor" debe ser la única en este día (con la sola excepción de la Misa Crismal)[18]. A esta celebración está unido el rito de sonar las campanas a la hora de Gloria y del lavatorio de los pies, pero que sigue considerándose como un rito opcional que cuando se celebra, ha de hacerse después de la homilía.
Otro rito especial de esta Celebración es la reserva del Santísimo: Una vez dicha la oración Post-comunión: La Reserva que será utilizada para la Comunión del Viernes Santo y para el Viático que se ofreciese en esos días, es llevada procesionalmente hasta "el lugar" donde permanecerá. Debe excluirse, tanto la Iglesia misma, como la capilla del Santísimo para esto. Ya que el sentido es la ausencia del sacramento a fin de poder centrar la atención en el resto del misterio.
La procesión y celebración debe evitarse darle la apariencia de "Corpus Christi", ya que no se trata de dar un culto eucarístico. En todo caso, que la oración no se extienda más allá de la media noche, a fin de que "cronológicamente" se respete el día de sobriedad más grande de la Iglesia latina.
Una de las tradiciones populares de este día es el pan bendito[19] ofrecido a los fieles y bendecido dentro de la Misa, preferentemente antes de la presentación del pan y del vino. La razón obedece a la antigua costumbre oriental de que los fieles llevaran a casa un trozo de pan para ser compartido y comido en casa, como signo de participación y de comunión, especialmente con aquellos que no pudieron, por diversas razones asistir a la Misa.
Otra tradición que tiene mucho arraigo entre los fieles es la "Visita de los Siete Templos" una especie de acto de desagravio donde se pide perdón a Dios por la ofensa cometida contra su Hijo, al ser llevado de un lugar a otro para ser juzgado:
1: Del Huerto a casa de Anás.
2: de la casa de Anás a casa de Caifás.
3: De casa de Caifás a Pilatos.
4: De Pilatos a Herodes.
5: de Herodes a Pilatos.
6: De Pilatos a Azotar.
7: de los Azotes al Gólgota.
Los fieles aprovechan para la visita a los "monumentos", los cuales deberían ayudar más a la reflexión que a la competencia para ver cuál es el mejor.
Desde los primeros siglos este día ha sido caracterizado por el ayuno[20] y la oración.
En el siglo IV se acostumbraba en Jerusalén que por la mañana se hiciera una celebración que giraba en torno a la cruz del Señor. Y por la tarde una celebración de la Palabra centrada en el relato bíblico de la Pasión, misma que el Obispo en persona cantaba.
La primera era celebrada en el Santo Sepulcro (Anástasis), mientras que la segunda era celebrada en el Cenáculo. Con esto, se quería indicar la estrecha relación entre la Pasión física y la celebración litúrgica de la misma.
En Roma inicia la tradición de la "adoración" de la cruz[21]. Y más tarde en el Medievo: la comunión, la cual sólo el sacerdote el que comulgaba (siglo X), tal vez, en sentido devocional.
Esta práctica duró hasta la reforma de Pío XII (1955) en que dividió en tres partes, pero una sola celebración los ritos del Viernes Santo:
Liturgia de la Palabra.
Adoración de la Cruz.
Liturgia de la Comunión.
Hoy en día, se pueden advertir varios momentos culminantes en esta celebración:
Proclamación de la Pasión del Señor.
Oración de los Fieles.
Adoración de la Cruz.
Comunión.
La adoración de la cruz, que inicia con la procesión de la misma, ésta tiene dos formas: Una donde la cruz está velada y se va poco descubriendo. La otra, mostrar la cruz sin velo. Mientras que la adoración en sí misma, puede ser ya sea con un beso, con una genuflexión o con algún otro signo.
El color litúrgico es rojo, a como se exige en las fiestas del Señor que hace alusión a su Pasión.
Las prácticas devocionales de este día son: El Viacrucis viviente, el Sermón de las Siete Palabras, la veneración del Cristo yaciente, la Procesión del Silencio y, el Pésame a la Virgen.
Otras prácticas son las siete comidas de cuaresma, que consisten en la preparación y consumo de platillos cuaresmales.
Según una antigua tradición romana, el sábado santo, es también un día de ayuno. Esto se sostiene en que era el día en que los apóstoles ayunaron tras la muerte de Jesús. Actualmente, es un ayuno opcional.
Es sin embargo, un día de oración, por lo cual se recomienda el rezo comunitario de la Liturgia de las Horas.
Por la noche se tiene la Vigilia Pascual la cual llamó san Agustín: "La Madre de todas las Vigilias"[22].
Los contrastes en esta celebración son muchos y tales que solo puede evocar una realidad de radical salvación:
Noche / luz;
Ayuno / banquete eucarístico;
luto / alegría.
Simbolizan:
Muerte / Vida;
Caída / Resurrección;
Satanás / Kyrios;
lo antiguo / lo nuevo.
Pese a la riqueza de todo esto, a partir del siglo XIV la celebración de la Vigilia se trasladó a la mañana del sábado, por la prohibición de celebrar la Misa por las tardes, mucho menos por la noche. Esto se mantendrá hasta la reforma previa al Concilio Vaticano II, cuando la Vigilia regresará a su ubicación original.
Aunque parece una celebración complicada la Vigila Pascual es el conjunto de varios, pero definidos ritos:
Lucernario:
Liturgia de la Palabra:
Liturgia Bautismal:
Liturgia Eucarística:
LUCERNARIO:
Bendición del fuego.
Bendición del Cirio.
Procesión.
Pregón Pascual.
LITURGIA DE LA PALABRA:
Con el esquema: Lectura / salmo / Oración. Se va recorriendo toda la Historia de la Salvación.
Después de la oración colecta de la última lectura del AT se canta el himno: "Gloria a Dios en el Cielo" se encienden las luces del templo (que había permanecido en penumbras), se tocan las campanas y se viste de flores el altar.
Sigue una lectura del NT y un prolongado aleluya, a manera de salmo responsorial y luego el relato evangélico de la Resurrección.
La homilía que será extraordinariamente breve, dado lo extenso de las lecturas.
La Oración Universal se suprime porque más adelante, si hay pila bautismal, se cantarán las letanías de los santos.
LITURGIA BAUTISMAL:
Se pueden seguir varios esquemas dependiendo de las circunstancias:
Si hay bautismos.
Si no hay bautismos pero hay fuente bautismal.
Si no hay bautismos ni fuente bautismal.
Cuando hay bautizandos, son presentados, se cantan las letanías de los santos, se bendice el agua y se hacen las promesas bautismales y se pasa al bautismo y sus ritos.
Cuando no hay bautismos, se cantan las letanías de los santos, se bendice el agua (lustral)[23] y se hace la renovación de las promesas bautismales que se concluyen con la aspersión del agua bendita.
Cuando no es ninguna de las anteriores, se bendice el agua (lustral), se hace la renovación de las promesas y se hace la aspersión y la Oración de los Fieles.
LITURGIA EUCARÍSTICA: COMO DE COSTUMBRE.
Nota.-
Antes, no había Misa durante el día de Pascua. Estas aparecieron, solo cuando la Vigilia se empezó a celebrar antes de la Media noche (siglo VI) ya que la comunidad amanecía el domingo con la celebración eucarística después de haber estado toda la noche en oración.
4) Conclusión:
Conviene cada vez más inculcar que el Triduo Pascual es la más importante y central celebración del año para todos los cristianos, y por lo mismo para todas las parroquias o institutos religiosos.
Es triste constatar que la reclamada centralidad del misterio pascual queda relegada ante la fiesta del santo Patrón. Debe quedar claro, la principal fiesta de todo cristiano es el Triduo Pascual.
Este termina con la celebración solemne de las vísperas del Domingo Pascual.
El auténtico fruto del misterio pascual, es el Espíritu Santo, mismo que fue dado a la Iglesia el día de Pentecostés (Act 21,1s), o sea, el día en que los judíos recordaban la celebración de la Alianza entre Yahveh y su Pueblo en el Monte Sinaí. Pentecostés viene del griego Pentekoste: cincuenta días.
Es por ello, que el tiempo de Pascual, dura 50 días a partir del Domingo de Resurrección, ya que esta gran fiesta de la Pascua concluye, o cierra su círculo cuando el Espíritu Santo es dado como Don a toda la Iglesia.
El computo hebreo de este tiempo estaba caracterizado por una semana de semanas, o sea 7x7=49 + 1 día = 50 días. Pero, en realidad se trata de 7 + 1 = 8. Para volvernos a encontrar con el número esencial del tiempo litúrgico. Es decir, la cincuentena pascual, forma teológicamente un sólo día: El Día sin tiempo, el día escatológico, el día del Señorío de Cristo.
Es por ello, que la liturgia nos pide que la cincuentena la celebremos como si se tratara de un solo día: el día de la Resurrección, o sea, el día de la nueva creación.
Sinceramente, se trata de una encomienda muy difícil: sostener el gozo pascual durante este tiempo. Las sugerencias son muchas, pero la que más fácilmente podría llevarse a cabo, es aquella de inyectarles a los Domingos de Pascua una alegría especial, omitir el acto penitencial, sustituirlo por la aspersión con agua bendita. La presencia del Cirio Pascual encendido durante todas las celebraciones de la Pascua, flores, cantos, etc.
El actual Misal Romano cuenta con cinco prefacios de Pascua y tres para la Ascensión (ocho en total).
Popularmente se puede aprovechar la cinquentena para bendecir las casas, los barrios e inclusive las ciudades mismas[24].
Los párrocos deberían durante estas semanas celebrar diferentes acontecimientos de júbilo entre los fieles y las asociaciones, con tal que el sentimiento de fiesta perdure, lo mismo que durante la cuaresma el ambiente de penitencia se mantuvo.
Sin embargo, todavía aún, podemos distinguir la primera semana de Pascua, como una semana peculiar, llamada Octava de Pascua[25], (recordemos que en la actual liturgia latina solo existen dos Octavas: la de Navidad y ésta) nuevamente en referencia a la tensión escatológica de toda acción litúrgica.
Pero, que ante todo, es un tiempo especial de oración por los neófitos, que antiguamente, para distinguirse entre la comunidad, vestía desde la Vigilia Pascual hasta el Domingo próximo, o sea durante ocho días túnicas blancas, por eso se llamó: Settimana in albis, y al domingo II de Pascua: Domenica in albis. También, desde el siglo XVIII se acostumbra en algunos países a que los niños(as) hagan su primera comunión en este domingo.
La particularidad ritual de esta Octava es la forma de concluir la Misa: "Vayamos en paz, Aleluya, Aleluya: Demos gracias a Dios, Aleluya, Aleluya".
Por la tradición trasmitida en Act 1,3 que señala que Cristo subió al cielo en cuerpo y alma a los cuarenta días de la resurrección[26] (que siempre es jueves) se estableció el Jueves de la Ascensión, con la salvedad que en algunos países se pueda celebrar el domingo siguiente a este jueves.
El tiempo que resta a Pentecostés, se utilizó dentro de la Piedad Cristiana como un tiempo de preparación inmediata para recibir al Espíritu Santo (algo así como una novena) que incluso llegó a filtrarse en las oraciones de las Misas de esos días.
El Domingo de Pentecostés concluye el tiempo de Pascua, ese día tiene oraciones y prefacio propio, así como una secuencia obligatoria: Veni, Sanctae Spiritus. Anteriormente había una Octava de Pentecostés e incluso, el actual tiempo Ordinario II, llegó a llamársele un día: Tiempo de Pentecostés (Costumbre más o menos generalizada en Oriente).
Hoy en día, en algunos países, los dos siguientes días son tratados con la misma solemnidad a fin de dar un triduo solemne a esta fiesta. Donde ya sea que se tome la misma Misa del Domingo, o se tomen la Votiva del Espíritu Santo.
Hay dos acontecimientos que "empañan" el gozo de la Pascua, son sucesos poco practicados o tomados en cuenta en nuestras diócesis del NE: Se trata de las Letanías Mayores y las Letanías Menores. Es decir, un tiempo de súplicas a Dios por varias necesidades que se acompañan con procesiones de carácter penitencial o mortificante.
Las más antiguas son las Letanías Mayores, que eran celebradas el 25 de Abril (Hoy Fiesta de san Marcos). Esto es de origen romano y venía sustituyendo una procesión agrícola pagana en honor al dios Robigus o a la diosa Robigo. Como esto es netamente romano, el actual ordenamiento del Calendario Romano, ha suprimido esta Letanía Mayor.
Sin embargo, las Letanías Menores, deben su origen al obispo Mamerto de Viena, que en el 469, tras un período de grandes tribulaciones, ordenó tres días antes de la Ascensión, de ayuno y de procesiones penitenciales. A Roma llegó esta tradición bajo el Pontificado de León III en el siglo IX, pero sin el ayuno.
Actualmente, la práctica está señalada en las Normas Universales para el Uso del Calendario Litúrgico, números 45-47[27].
Se trata de las Rogativas y de las Cuatro Témporas. Las primeras con ese carácter penitencial: Oraciones de súplicas que se pueden hacer dentro del mismo templo, o de manera procesional; las otras como procesiones distribuidas a lo largo del Año Litúrgico, por ejemplo:
Una, durante la semana por la Unidad de los Cristianos.
Dos, uno o dos días antes de la Ascensión.
Tres, en ocasión del jubileo: exposición anual solemne de la Eucaristía.
Cuatro, en ocasión a la peregrinación de los santuarios.
Para estas ocasiones se recomienda la celebración de la Eucaristía según los formularios de las Misas por Diversas Necesidades o las Misas Votivas.
En nuestro medio las más comunes son: Para pedir la lluvia, en ocasión de la fiesta del santo Patrón y, en ocasión de la fiesta de la Virgen de Guadalupe.
Pbro. Lic. Jorge Rodríguez Moya
Secretariado de Pastoral Litúrgica
Marzo de 2017
[1] Kairós (en griego antiguo καιρός, kairós) es un concepto de la filosofía griega que representa un lapso indeterminado en que algo importante sucede. Su significado literal es «momento adecuado u oportuno»,[1] en la teología cristiana se lo asocia con el «tiempo de Dios». La principal diferencia con cronos (en griego antiguo, kρόνος, krónos) es que mientras Kairós es de naturaleza cualitativa, cronos es cuantitativo. El término aparece mencionado en versiones griegas del Nuevo Testamento, por ejemplo en Marcos 1:15,[7] en donde significa «el momento señalado en el propósito de Dios», que representa el tiempo necesario para que la voluntad de Dios se cumpla. Al comienzo de la Divina Liturgia de las Iglesias católicas orientales y ortodoxa, el diácono le dice al sacerdote: «Es tiempo [kairós] para que el Señor actúe» (Kairós tou poiesai a Kyrio), lo que indica que el tiempo de la liturgia es una intersección con la eternidad.
[2] Este concepto del misterio pascual de Cristo vino de nuevo a escena teológica cuando el benedictino Odo Casel presentó su tratado sobre las religiones mistéricas, que prácticamente obligó al Papa Pío XII a tomar postura con el encíclica Mediator Dei dejando en claro la doctrina de la Iglesia sobre el Misterio Pascual de Cristo, que impulsó posteriormente la reforma de la Semana Santa en 1950 y 1955. El posterior desarrollo teológico se lo debemos al Concilio Vaticano II y la Reforma emprendida por el Papa Paulo VI.
[3] Hb 10, 5-39: “me diste un cuerpo así que dije… aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”.
[4] ICor 15, 14-17: “Si Cristo no hubiese resucitado, vana sería nuestra fe”.
[5] Sacrosanctum Concilium 102: “La santa madre Iglesia considera deber suyo celebrar con un sagrado recuerdo en días determinados a través del año la obra salvífica de su divino Esposo. Cada semana, en el día que llamó «del Señor», conmemora su Resurrección, que una vez al año celebra también, junto con su santa Pasión, en la máxima solemnidad de la Pascua”.
[6] ICor 15, 16: “El último enemigo a vencer será la muerte”.
[7] Ap 20, 12
[8] Catecismo de la Iglesia Católica: 680 Cristo, el Señor, reina ya por la Iglesia, pero todavía no le están sometidas todas las cosas de este mundo. El triunfo del Reino de Cristo no tendrá lugar sin un último asalto de las fuerzas del mal. 681 El día del Juicio, al fin del mundo, Cristo vendrá en la gloria para llevar a cabo el triunfo definitivo del bien sobre el mal que, como el trigo y la cizaña, habrán crecido juntos en el curso de la historia. 682 Cristo glorioso, al venir al final de los tiempos a juzgar a vivos y muertos, revelará la disposición secreta de los corazones y retribuirá a cada hombre según sus obras y según su aceptación o su rechazo de la gracia.
[9] Sacrosanctum Concilium 106: “Por esto el domingo es la fiesta primordial, que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles, de modo que sea también día de alegría y de liberación del trabajo. No se le antepongan otras solemnidades, a no ser que sean de veras de suma importancia, puesto que el domingo es el fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico”.
[10] Ap 3, 1-6
[11] Sacrosanctum Concilium 61: “Por tanto, la Liturgia de los sacramentos y de los sacramentales hace que, en los fieles bien dispuestos, casi todos los actos de la vida sean santificados por la gracia divina que emana del misterio pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, del cual todos los sacramentos y sacramentales reciben su poder, y hace también que el uso honesto de las cosas materiales pueda ordenarse a la santificación del hombre y alabanza de Dios”.
[12] La Palabra "Pascua" viene del griego Pascha y ésta a la vez del hebreo: Pesach (Paso).
[13] Nisán (en hebreo: נִיסָן; del idioma acadio nisānu y éste del idioma sumerio nisag, "retoño, primer brote") es el primer mes del calendario hebreo bíblico, que comienza su cuenta a partir de la salida de los hebreos de la esclavitud en Egipto; mientras que en el calendario hebreo moderno, que comienza el 1 del mes de Tishrei y conmemora la Creación del mundo, ocupa el séptimo lugar.
El nombre otorgado al mes de Nisán en la Biblia es simplemente "el mes primero", siguiendo de esa misma manera el resto de los meses del año hebreo en la Torá, la numeración ordinal. Es nombrado por primera vez en el segundo libro de la Biblia, Éxodo: "Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año" (Éxodo 12:2).
El mes de Nisán se corresponde con los meses gregorianos de marzo y abril, según el año. Su signo del Zodíaco es Aries, en recordación al sacrificio pascual de "un cordero o cabrito por cada familia" Éxodo 12:3-10.
[14] Recordemos que el día iniciaba a las 6:00 pm y concluía a las 5:59 de la tarde del siguiente día.
[15] Viernes, Sábado y Domingo… el jueves santo no forma parte del Triduo, pues el jueves por la tarde, se considera como las Primeras Vísperas del Viernes.
[16] Normas Universales del Año Litúrgico 18: Ya que Jesucristo ha cumplido la obra de la redención de los hombres y de la glorificación perfecta de Dios principalmente por su misterio pascual, por el cual, al morir destruyó nuestra muerte y al resucitar reparó la vida, el triduo sagrado de Pascua, es decir, de la Pasión y la Resurrección del Señor, es el punto culminante de todo el año litúrgico7. La preeminencia que dentro de la semana tiene el domingo, la tiene también dentro del año litúrgico la solemnidad de Pascua8.
[17] Las palmas en lugar de la procesión, el pan bendito en lugar del Pan Eucaristizado, la Visita de los Siete Templos en lugar de la conversión, los ayunos y abstinencias en lugar de las obras de misericordia, el agua bendita en lugar de la vivencia de la gracia bautismal.
[18] La última de las celebraciones cuaresmales que tienen como cometido preparar la Pascua.
[19] Originalmente había dos panes en la Misa, el pan eucaristizado (el de la transubstanciación) y el pan de la comunión (como el pan bendito) que se compartía con aquellos que no pudieron asistir a la Misa.
[20] El sentido original del ayuno no era la mortificación, sino el deseo de avivar el inicio de una fiesta. Es decir, me privo de algo, como el alimento, para disfrutar mejor el banquete que viene.
[21] Que debemos entender como el misterio, no el objeto.
[22] San Agustín, Sermo 219: PL 38, 1088.
[23] Llamaban así los gentiles al agua en que habían apagado un tizón ardiendo sacado de la hoguera de un sacrificio. Atribuían a esta agua grandes virtudes y se servían de ella muy a menudo en sus ceremonias, rociando al pueblo y otros objetos, al modo que se hace entre nosotros con el agua bendita.
La tenían por lo común en unos grandes vasos colocados a la puerta o en el vestíbulo de los templos; y los que entraban en ellos se lavaban ellos mismos, o bien se hacían lavar por los sacerdotes. Cuando había un muerto en una casa, se ponía a la puerta un gran vaso lleno de agua lustral, el que pasaba de la casa de un difunto a la del otro. Todos los que asistían a los funerales se rociaban al salir con ella, sirviéndose también de la misma para lavar el cadáver.
El uso del agua lustral fue conocido de los egipcios, de los hebreos, de los etruscos, de los griegos y de casi todos los pueblos de la antigüedad.
[24] Bendicional: Rito para bendecir los límites parroquiales.
[25] El número 8 es signo del infinito, celebrar una octava es como una anticipación de la Vida Eterna.
[26] Recordemos que es un número simbólico, teológico, no cronológico. Denota el tiempo suficiente para un cambio profundo y radical. Cuarenta son los días en que el corazón humano tarda en descomponerse después de la muerte. Los antiguos creían que en el corazón radicaba el alma.
[27] 46. Con el fin de que las Rogativas y las Cuatro Témporas se adapten a las diversas necesidades de los lugares y de los fieles, conviene que sean las Conferencias Episcopales las que determinen el tiempo y la manera como han de celebrarse.
REFLEXIONES LITÚRGICAS SOBRE LA SEMANA SANTA
Pbro. Lic. Miguel de Manuel Camín Garnica (falleció de 65 años en 2021). Perito en liturgia, era profesor de Ciencias y Humanidades en la Universidad Pontificia de México y presbítero de la arquidiócesis de México.
Introducción a la Cuaresma y a la Pascua 2021
Introducción a la Semana Santa y Meditación del Domingo de Ramos
Introducción al Triduo Pascual
Jueves Santo
Viernes Santo
Sábado Santo
Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor