BENDICIÓN DE UNA CASA o NEGOCIO
Contactarse directamente con el sacerdote o el diácono permanente al finalizar cualquier celebración, para concretar el día y la hora de la bendición. Horarios de las celebraciones Aquí
ATENCIÓN A FIELES (llamada o presencial)
Horario
Lunes de 9:00 a.m. a 1:00 p.m.
Jueves de 9:00 a.m. a 1:00 p.m.
Viernes de 9:00 a.m. a 1:00 p.m.
Sábado de 9:00 a.m. a 1:00 p.m.
...para más informes, por favor comunicarse al teléfono de la oficina parroquial: 818355 1232
Mail: f.sanpablo.mty@arquidiocesismty.org
BENDICIONES.
Los padres de familia pueden bendecir su hogar constantemente. Por ello, en este tiempo de espera a la bendición por parte del sacerdote o el diácono, les sugerimos el siguiente rito. reunidos como familia:
RITO DE BENDICIÓN DE UNA NUEVA CASA
RITOS INICIALES
Reunidos en el lugar adecuado los miembros de la familia con sus
parientes y amigos, el papá o la mamá dice:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R. Amén.
Que Dios, al que a una voz alabamos, nos conceda, por su Espíritu, estar de acuerdo entre nosotros, según Jesús, el Señor.
R. Amén.
Como familia, dirijamos nuestra oración a Cristo, que quiso nacer de la Virgen María y habitó entre nosotros, para que se digne entrar en esta casa y bendecirla con su presencia.
Cristo, el Señor, esté aquí en medio de nosotros, fomente nuestra caridad fraterna, participe en nuestras alegrías y nos consuele en nuestras tristezas. Y nosotros, guiados por las enseñanzas y ejemplos de Cristo, procuremos que esta casa sea hogar de caridad, desde donde se difunda ampliamente la fragancia de Cristo.
LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS
Escuchemos el santo Evangelio según san Lucas (10, 1-9)
En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes, se cumplirá; si no, no se cumplirá.
Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’ ”. Palabra del Señor.
SÚPLICAS A DIOS
Con ánimo agradecido y gozoso invoquemos al Hijo de Dios, Señor de cielo y tierra, hecho hombre, que habitó entre nosotros y digamos:
R. QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR.
Señor Jesucristo, que con María y José santificaste la vida doméstica, dígnate convivir con nosotros en esta casa, para que te reconozcamos como huésped y te honremos como cabeza.
R. QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR.
Tú, por quien todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado, has que los habitantes de esta casa se vayan integrando en la construcción para ser morada de Dios por el Espíritu.
R. QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR.
Tú que enseñaste a tus fieles a edificar su casa sobre tierra firme, has que la vida de esta familia se apoye firmemente en tu palabra y, evitando toda división, te sirva con generosidad y de todo corazón.
R. QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR.
Tú que, careciendo de morada propia, aceptaste con el gozo de la pobreza la hospitalidad de los amigos, has que todos los que buscan vivienda encuentren, con nuestra ayuda, una casa digna de este nombre.
R. QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR.
Asístenos, Señor, que, al inaugurar (hoy) esta vivienda, Imploramos humildemente tu bendición, Para que, cuando estamos como familia, sintamos siempre tu presencia protectora, cuando salgamos de casa, gocemos de tu compañía, cuando regresemos al hogar, experimentemos la alegría de tenerte aquí como amigo y huésped. Hasta que lleguemos felizmente al hogar preparado para nosotros en la casa de tu Padre Celestial. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
Después de la oración de la bendición,
el papá y la mamá rocían con agua
bendita a los presentes y la casa,
diciendo, según las circunstancias:
Que esta agua nos recuerde nuestro Bautismo en Cristo, que nos redimió con su muerte y resurrección.
R. Amén.
CONCLUSIÓN DEL RITO
Que la paz de Cristo actúe de árbitro en nuestro corazón, la palabra de Cristo habite entre nosotros en toda su riqueza, para que todo lo que de palabra o de obra realicemos, sea todo en Nombre del Señor.
R. Amén.
Que la Paz del Señor reine en esta casa