Los aspectos visuales de los alimentos o las bebidas también aportan esa felicidad que buscan los hedonistas. Cada vez más comemos “por los ojos”. Buscamos productos con colores llamativos, exóticos o con envases que capten nuestra tención. Pero no sólo esto. También, especialmente los millenials, disfrutamos de los momentos de placer gastronómico fotografiando y compartiendo en redes sociales lo que comemos. Nos referimos a la "comida digital".