Acogida de alumnos checos desde el 26 de septiembre hasta el 4 de octubre de 2025
Biskupske Gymnazium J.N.Neumanna
(Ceske Budejovice, Czech Republic) e
IES Francesc Ribalta
(Castelló, Spain)
Durante una semana inolvidable, un grupo de alumnos procedentes de la República Checa tuvo la oportunidad de vivir una experiencia educativa y cultural única en el IES Francesc Ribalta de la provincia de Castellón. Esta visita, enmarcada dentro de un programa de intercambio europeo, permitió a los estudiantes conocer de primera mano el sistema educativo español, mejorar sus competencias lingüísticas y sumergirse en la cultura y las tradiciones locales a través de actividades académicas, visitas culturales y la convivencia con familias de la ciudad.
Desde el primer día, la acogida en el instituto fue especialmente cálida. El profesorado y el alumnado español prepararon diversas actividades para facilitar la integración de los estudiantes checos y crear un ambiente de colaboración y respeto mutuo. A lo largo de la semana, se llevaron a cabo talleres, dinámicas de grupo y proyectos conjuntos centrados en los valores europeos, como la solidaridad, la diversidad cultural, la democracia, la igualdad y el respeto a los derechos humanos. Estas actividades no solo fomentaron el trabajo en equipo, sino que también permitieron reflexionar sobre los elementos comunes que unen a los jóvenes europeos, más allá de las fronteras nacionales.
Uno de los aspectos más enriquecedores de la visita fue, sin duda, el alojamiento de los alumnos checos en familias de la ciudad. Esta convivencia diaria les brindó una inmersión total en la vida cotidiana española. Compartir comidas, costumbres, horarios y conversaciones familiares fue una oportunidad excepcional para practicar el idioma en un contexto real y natural. Al mismo tiempo, las familias anfitrionas pudieron conocer de cerca la cultura checa, creando un intercambio auténtico basado en la curiosidad, el respeto y la amistad. Muchos de estos vínculos personales trascendieron la duración de la estancia y sentaron las bases para futuras relaciones internacionales.
El programa de la semana incluyó varias salidas culturales que ayudaron a los estudiantes a comprender mejor la historia, la ciencia y la identidad de la Comunidad Valenciana. Una de las excursiones más destacadas fue la visita a la ciudad de Valencia. Allí, el grupo pudo descubrir algunos de los lugares más emblemáticos, como el centro histórico, con su rica herencia medieval, y espacios modernos que reflejan la combinación entre tradición e innovación que caracteriza a la ciudad. Esta visita permitió a los alumnos contextualizar aspectos vistos en clase y ampliar su vocabulario relacionado con el arte, la arquitectura y la vida urbana.
Otra experiencia especialmente valorada fue la visita a la fábrica de turrones Agut, situada en el pueblo de Benlloc. En esta actividad, los estudiantes conocieron de cerca el proceso de elaboración artesanal del turrón, uno de los productos más representativos de la gastronomía española, especialmente vinculado a las tradiciones navideñas. La visita permitió entender la importancia de las empresas locales, la transmisión de saberes tradicionales y el valor del trabajo artesanal. Además, los alumnos pudieron degustar algunos productos, lo que hizo la experiencia aún más memorable y sensorial.
La ciencia y la divulgación también tuvieron un papel destacado durante la semana con la visita al Planetario del Grao de Castellón. En este espacio, los alumnos participaron en actividades relacionadas con la astronomía, el sistema solar y la exploración del universo. La combinación de explicaciones didácticas, recursos audiovisuales y observaciones científicas despertó un gran interés entre los estudiantes y demostró que el aprendizaje puede ser motivador y accesible cuando se presenta de forma interactiva. Esta salida contribuyó, además, a ampliar el vocabulario científico en castellano de los alumnos visitantes.
Desde el punto de vista cultural, la experiencia fue igualmente enriquecedora. Los alumnos pudieron conocer fiestas, costumbres, horarios y formas de relacionarse propias de la sociedad española, al tiempo que compartían aspectos de su propio país. Este intercambio constante ayudó a romper estereotipos, fomentar la tolerancia y desarrollar una mentalidad abierta y europea. La convivencia diaria, tanto en el instituto como en las familias, fue clave para este crecimiento personal y social.