En julio de 1945, líderes de Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Soviética se reúnen en Potsdam, Alemania. Discuten cómo organizar la posguerra, el destino de Alemania y la rendición de Japón. Cada decisión influye en el mundo que emerge tras la Segunda Guerra Mundial. La conferencia marca el inicio de nuevas tensiones y decisiones que cambian la historia global.
Iniciada el 17 de julio de 1945 tras la rendición de la Alemania nazi, la Conferencia de Potsdam decidiría el futuro del mundo. En ella se reunieron los principales líderes de las potencias aliadas incluyendo los tres grandes: Churchill, Stalin y Truman, para decidir la suerte de las potencias del Eje derrotadas en Europa, e imponerle a Japón (única nación enemiga todavía en guerra) las condiciones de su rendición.
La muerte del presidente Roosevelt en abril de ese mismo año había aupado a la presidencia a su vicepresidente Harry S. Truman, quien acudió al encuentro sin la experiencia ni contactos diplomáticos de su colosal predecesor. Igualmente Churchill llegó a la palaciega ciudad alemana deprimido por su derrota en las elecciones generales celebradas el 5 de julio y su próxima sustitución como primer ministro por Clement Atlee, dejando a Stalin como el hombre fuerte de la conferencia.
El primer punto a tratar fue el destino de la Alemania nazi. Sobre la mesa se pusieron diferentes propuestas, desde su desintegración en un rosario de microestados hasta su ocupación permanente por los aliados, pero al final se decidió repartirla en cuatro zonas bajo control soviético, británico, americano y francés con la promesa de permitir su reunificación e independencia en un futuro cercano.
Antes el país debía ser desnazificado, eliminando todos los símbolos y elementos de propaganda fascista al tiempo que los principales jerarcas nazis serían castigados por sus crímenes de guerra en los futuros juicios de Nuremberg. La industria alemana fue igualmente afectada, cerrándose todas la fábricas de armamento y vehículos para evitar un futuro rearme que llevara a una Tercera Guerra Mundial.
Un tema más espinoso fueron las indemnizaciones de guerra que exigían los soviéticos de Alemania, algo que ni británicos ni americanos se sentían inclinados a aceptar para no convertir el tratado de paz en otro Versalles que llevara al país a la miseria y al radicalización, de modo que al final se acordó que cada potencia tendría autoridad de aplicarlas o no en su zona de ocupación.
Pero la verdadera manzana de la discordia de la conferencia fue Polonia. La primera víctima de la guerra se encontraba en ese momento ocupada por el Ejército Rojo de Stalin, quien había instalado un régimen comunista opuesto al gobierno polaco exiliado en Londres con vistas a anexionarla a la Unión Soviética. A ello se oponían tanto Churchill como Atlee, peor al final Truman acabó por ceder y dejar el caso en manos de un consejo de ministros que la entregó a los comunistas, ganándose así el apoyo de los rusos en la guerra todavía en marcha contra Japón.
Las fronteras de Polonia también se vieron afectadas en la conferencia, perdiendo esta sus provincias orientales en favor de la soviética Bielorusia y ganando a cambio el este de Alemania. Las poblaciones de estos territorios serían sustituidas bajo supervisión aliada, desplazándose los polacos de este a oeste y siendo repatriados los alemanes a su devastada tierra.
Más concordia hubo en una declaración conjunta dirigida a Japón enumerando de manera harto genérica los requisitos aliados del tratado de paz. Para empezar su gran imperio quedaría reducido a las cuatro principales islas del archipiélago japonés, y el país sería ocupado por los Estados Unidos mientras se eliminaban los elementos belicistas y se castigaba a los culpables de crímenes de guerra. La posición del emperador quedó sin concretar, comprometiéndose los aliados a convertir el país en un estado democrático sin injerencias del soberano.
La Conferencia de Postdam confirmó pues la separación del mundo entre países comunistas y capitalistas que ya se había empezado a perfilar en Yalta, con Polonia absorbida por la URSS, Berlín y Alemania divididos entre los ganadores y Corea como futuro teatro de la primera batalla de la Guerra Fría.
Misión:
Mapa en el suelo: división de Alemania
Creación de la ONU: debate.