No quiero
que los besos se paguen
ni la sangre se venda
ni se compre la brisa
ni se alquile el aliento.
No quiero
que el trigo se queme y el pan se escatime.
No quiero
que haya frío en las casas,
que haya miedo en las calles,
que haya rabia en los ojos.
No quiero
que en los labios se encierren mentiras,
que en las arcas se encierren millones,
que en la cárcel se encierre a los buenos.
No quiero
que el labriego trabaje sin agua
que el marino navegue sin brújula,
que en la fábrica no haya azucenas,
que en la mina no vean la aurora,
que en la escuela no ría el maestro.
No quiero
que las madres no tengan perfumes,
que las mozas no tengan amores,
que los padres no tengan tabaco,
que a los niños les pongan los Reyes
camisetas de punto y cuadernos.
No quiero
que la tierra se parta en porciones,
que en el mar se establezcan dominios,
que en el aire se agiten banderas
que en los trajes se pongan señales.
No quiero
que mi hijo desfile,
que los hijos de madre desfilen
con fusil y con muerte en el hombro;
que jamás se disparen fusiles
que jamás se fabriquen fusiles.
No quiero
que me manden Fulano y Mengano,
que me fisgue el vecino de enfrente,
que me pongan carteles y sellos
que decreten lo que es poesía.
No quiero amar en secreto,
llorar en secreto
cantar en secreto.
No quiero
que me tapen la boca
cuando digo NO QUIERO…
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías, sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
y nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa:
Y Tú puedes aportar un verso.
No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños puedes ser libre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio del alma.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
«-Emito mis alaridos por los techos de este mundo», dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
No traiciones tus creencias, porque no podemos remar en contra de nosotros mismos:
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron ,
de nuestros «Poetas Muertos»,
te ayudarán a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los «Poetas Vivos».
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …
TRISTEZA, escarabajo
de siete patas rotas,
huevo de telaraña,
rata descalabrada,
esqueleto de perra:
Aquí no entras.
No pasas.
Ándate.
Vuelve
al Sur con tu paraguas,
vuelve
al Norte con tus dientes de culebra.
Aquí vive un poeta.
La tristeza no puede
entrar por estas puertas.
Por las ventanas
entra el aire del mundo,
las rojas rosas nuevas,
las banderas bordadas
del pueblo y sus victorias.
No puedes.
Aquí no entras.
Sacude
tus alas de murciélago,
yo pisaré las plumas
que caen de tu manto,
yo barreré los trozos
de tu cadáver hacia
las cuatro puntas del viento,
yo te torceré el cuello,
te coseré los ojos,
cortaré tu mortaja
y enterraré tus huesos roedores
bajo la primavera de un manzano.
Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan só1o a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eras.
Un cielo azul de estrellas
brillando en la inmensidad;
un pájaro enamorado
cantando en el florestal;
por ambiente los aromas
del jardín y el azahar;
junto a nosotros el agua
brotando del manantial
nuestros corazones cerca,
nuestros labios mucho más,
tú levantándote al cielo
y yo siguiéndote allá,
ese es el amor mi vida,
¡Esa es la felicidad!…
Cruza con las mismas alas
los mundos de lo ideal;
apurar todos los goces,
y todo el bien apurar;
de lo sueños y la dicha
volver a la realidad,
despertando entre las flores
de un césped primaveral;
los dos mirándonos mucho,
los dos besándonos más,
ese es el amor, mi vida,
¡Esa es la felicidad…!
Voy a firmar aquí porque me digo
que es bueno andar con la sonrisa entera,
silbar bajito una canción cualquiera,
tener un perro, un árbol, un amigo.
Voy a firmar aquí con el testigo
del cielo azul sobre la lapicera,
porque me acuerdo de una primavera
que se coló una vez por mi postigo
.
Voy a firmar aquí porque me toco
el corazón creciendo poco a poco
por este amor que brota de mi hueso
.
Voy a firmar aquí contra el espanto,
por la paz, por la vida, por el canto,
por el gorrión que vuela cuando beso.
Mientras sentirse puedan en un beso
Dos almas confundidas;
Mientras exista una mujer hermosa,
¡Habrá poesía!
Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.
Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.
A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.
Te quiero.
Te lo he dicho con el viento.
Jugueteando como animalillo en la arena
O iracundo como órgano tempestuoso;
Te lo he dicho con el sol,
Que dora desnudos cuerpos juveniles
Y sonríe en todas las cosas inocentes;
Te lo he dicho con las nubes,
Frentes melancólicas que sostienen el cielo,
Tristezas fugitivas;
Te lo he dicho con las plantas,
Leves criaturas transparentes
Que se cubren de rubor repentino;
Te lo he dicho con el agua,
Vida luminosa que vela un fondo de sombra ;
Te lo he dicho con el miedo,
Te lo he dicho con la alegría,
Con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta:
Más allá de la vida,
Quiero decírtelo con la muerte;
Más allá del amor;
Quiero decírtelo con el olvido
Hoy las nubes me trajeron,
volando, el mapa de España.
¡Qué pequeño sobre el río,
y qué grande sobre el pasto
la sombra que proyectaba!
Se le llenó de caballos
la sombra que proyectaba.
Yo, a caballo, por su sombra
busqué mi pueblo y mi casa.
Entré en el patio que un día
fuera una fuente con agua.
Aunque no estaba la fuente,
la fuente siempre sonaba.
Y el agua que no corría
volvió para darme agua.
Por detergentes y lavavajillas,
por libros ordenados y escobas en el suelo,
por los cristales limpios, por la mesa
sin papeles, libretas ni bolígrafos,
por los sillones sin periódicos,
quien se acerque a mi casa
puede encontrar un día
completamente viernes.
Como yo me lo encuentro
cuando salgo a la calle
y está la catedral
tomada por el mundo de los vivos
y en el supermercado
junio se hace botella de ginebra,
embutidos y postre,
abanico de luz en el quiosco
de la floristería,
ciudad que se desnuda completamente viernes.
Así mi cuerpo
que se hace memoria de tu cuerpo
y te presiente
en la inquietud de todo lo que toca,
en el mando a distancia de la música,
en el papel de la revista,
en el hielo deshecho
igual que se deshace una mañana
completamente viernes.
Cuando se abre la puerta de la calle,
la nevera adivina lo que supo mi cuerpo
y sugiere otros títulos para este poema:
completamente tú,
mañana de regreso, el buen amor,
la buena compañía.
Cuánta belleza nos reserva el mundo.
Ha helado ya sobre las hojas muertas.
Hay una chica con una melena
lisa y rubia, larguísima,
y otra chica con su gloriosa mata
de pelo pelirrojo.
El sol lanza chispazos sobre las hojas muertas.
Cuánta belleza nos regala el mundo.
Basura,
suciedad,
deshechos.
Desperdicios que arrastra la marea.
La playa ha amanecido
atestada de bolsas.
Bolsas llenas de sal
y ojos oscuros
como peces enormes
que alguien sirve a la mesa.
Manos verdes enseñan
uno a uno los rostros
hinchados por la muerte
y cierran las cremalleras.
Elena y yo miramos aterrados
con la respiración cortada y el cuchillo
suspendido en el aire,
clavado en las entrañas
del silencio cómplice.
Basura, suciedad,
miseria, mano de obra.
Africanos huyendo
de la sed, muriendo de agua
al cruzar el estrecho.
Veinte ahogados
al borde de sus sueños
mientras al fondo ondea
la bandera azul
concedida este año a esa playa
por la Comunidad Económica Europea.
Para y óyeme ¡oh Sol! yo te saludo
Y estático ante ti me atrevo a hablarte;
Ardiente como tú mi fantasía,
Arrebatada en ansia de admirarte,
Intrépidas a ti sus alas guía.
¡Ojalá que mi acento poderoso,
Sublime resonando,
Del trueno pavoroso
La temerosa voz sobrepujando,
¡Oh sol!, a ti llegara
Y en medio de tu curso te parara!
Aunque tu no lo sepas, me inventado tu nombre
Me drogué con promesas, y he dormido en los coches
Aunque tu no lo entiendas, nunca escribo el remite en un sobre
Por no dejar mis huellas.
Aunque tú no lo sepas, me he acostado a tu espalda
Y mi cama se queja, fría cuando tu marchas.
He blindado mi puerta y al llegar la mañana, no me di ni cuenta
De que ya nunca estabas.
Aunque tú no lo sepas, nos decíamos tanto
Con las manos tan llenas, cada día mas flacos
Inventamos mareas, tripulábamos barcos
Yo encendía con besos... el mar de tus labios.
No aman de igual forma
los ricos y los pobres.
Los pobres aman con las manos.
Los pobres aman en la carne y con gula,
en las peores estampas,
en condiciones famélicas y con
todo en su contra.
Los pobres aman sin bonitos decorados.
Entienden de lunes y de tedios domingueros
y de gastos imprevistos
de facturas y de angustias
que embisten
mes a mes
a quemarropa.
El amor de los pobres
no sale por la ventana
aunque el dinero entre
por la puerta,
(que nunca entra),
(aunque no haya ventanas).
Los pobres han aprendido
a amarse a oscuras por eso mismo.
Han aprendido a amarse malalimentados
malvestidos, malqueridos,
porque el hambre agudiza el ingenio
y en sus jardines también crecen las flores
(aunque no haya jardines).
Los pobres han aprendido a aprovechar
los vis a vis, entre jornada y jornada
de trabajo,
(aunque no haya trabajo)
y saben darse placeres nunca tasados
de valor incalculable
y han aprendido a disfrutar las circunstancias
y la sopa de sobre,
el viejo colchón y la cuesta de enero.
Y parece que su amor se yergue
indestructible a pesar de,
a pesar de las miles de plagas,
de los sueños frustrados y fracasos andantes,
de las crisis cíclicas y de hambrunas y de guerras,
más valiente que Heracles,
más Odiseo que Odiseo.
Y parece que su amor se extiende y se multiplica
al ritmo que se multiplican los pobres,
al ritmo que se multiplican los infortunios
y los desastres naturales que golpean
siempre en las casas de los pobres.
Y ese amor está a la altura de Urano,
a la altura de Urano y de Gea juntos,
y es la única arma
que tienen los pobres
para defenderse.
Por eso han aprendido a cultivar flores
y a cantar bien sus penas
y han inventado las mejores obras
y los mejores instrumentos.
Por eso entienden de arte y saben
encontrarlo donde lo haya,
aunque no lo haya,
(que siempre lo hay).
Y han aprendido a aprovechar el carisma
y la jerga,
y a escribir poemas inmortales
sobre amores complicados,
y saben de cosquillas,
y saben de boleros
y saben de desnudos
y de darlo todo,
que no es más que lo puesto,
las manos y la lengua
la forma de otear al horizonte
y los cánticos en contra del patrón.
Yo siempre he amado de esta manera.
Yo te amo como aman los pobres
y me temo
que durante mucho mucho tiempo
esto seguirá siendo así.
(...)
Ni todos los lugares de los que uno se va
se pausan
ni todas las personas que uno abandona
se quedan.
Pero a ti podría decirte
que haré de cualquier lugar que lama tus huellas
tu hogar.
A ti podría decirte
que si algún día me abandonas
me colocaré delante,
justo en ese preciso lugar
que no te permita nunca
mirar hacia atrás con pena.
A ti podría decirte
que has de saber que ya ocupas mis ojos,
que llevo tu risa incrustada en mis arterias,
que no hay lugar en mi cuerpo en el que no quepa tu pena,
que cuando no tengas un sitio al que volver
pienses que tienes abiertos todos mis huecos.
A ti podría decirte
que si un día te sientes perdida
dentro de ti misma,
daré con la solución a tu laberinto
abriéndome el pecho
y poniéndote delante,
justo en ese lugar donde hablo tanto de ti
que no te costará esfuerzo reconocerte
y volver a encontrarte.
A ti podría decirte
que para mí
cualquier lugar
es mi casa
si eres tú
quien abre
la puerta.
A mi muerte,
que nadie toque mis cosas,
que se queden como están para cuando vuelva,
como yo las he dejado:
El vino fuera de la nevera,
la cejilla en el último traste,
el teléfono sonando,
el calentador encendido,
el niño en el colegio,
las cartas sin abrir,
el despertador a las siete,
las cuentas a cero,
las persianas hasta arriba.
Si me matan sin dolor
quiero el número del asesino,
que alguien me grabe el entierro;
cómprame el tabaco y el diario,
no me esperes despierta,
déjame atún por si vuelvo en los huesos,
y este verso no lo guardes,
que le quiero cambiar el final.
Ah,
y baja la basura.
Todo lo consumado en el amor
no será nunca gesta de gusanos.
Los despojos del mar roen apenas
los ojos que jamás
-porque te vieron-,
jamás
se comerá la tierra al fin del todo.
Yo he devorado tú
me has devorado
en un único incendio.
Abandona cuidados:
lo que ha ardido
ya nada tiene que temer del tiempo.
¡Quisiera ser viento!
Ráfaga tendida
que arrastra en su beso
el polvo y la nube,
la rosa, el lucero...
-No brisa apacible
que finge despechos
y siembra caricias-.
Yo quiero ser fuego,
volcán de aire rojo
que incendie el secreto
de todas las ramas
y todos los pechos;
aquilón desnudo,
huracán de acero,
fragua donde forjan
su actitud los cuerpos.
¡Cuando voy a ti,
quisiera ser viento
para arrebatarte
más allá del cielo!
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
DEJAR HUELLA
Tener dibujado el mapa interior
en la yema de los dedos
y transvasarlo a todo lo que tocas
imprimirlo en otras pieles
o en el tejido que las cubre
en el material del que están hechas
las cosas que amas
y en este suave teclear
de un poema
que ya no te pertenece.
SALVACIÓN
Siempre fui
de arrancarme
las costras
cuando se secaban.
Desde entonces
no tengo corazón.
CADA CINCO MINUTOS
Lo peor de tener que olvidarte
no es el "no puedo dormir".
Lo peor de tener que olvidarte
es el "me despierto y no estás"
con una alarma que me lo recuerda cada cinco minutos.
Un álbum de cromos inacabado.
El gol que no marcó Pelé.
Una noche de ensueño que acaba sin un te llamaré.
La flor exacta de un cactus.
Mirar el mar a través del cristal.
Que coincidan con el tuyo
cuatro de los cinco números de la lotería.
Una playa artificial.
Escribir la palabra todo
y tirar de la cadena para que al final
nos quedara la palabra casi.
En eso consistió nuestra historia.
Soñé que volvía a amanecer
Soñé con otoños ya lejanos
Mi luz se ha apagado mi noche ha llegado
Busqué tu mirada y no la hallé
La lluvia ha dejado de caer
Sentado en la playa del olvido
Formé con la arena tu imagen serena
Tu pelo con algas dibujé
Y busqué entre tus cartas amarillas
Mil te quiero, mil caricias
Y una flor que entre dos hojas se durmió
Y mis brazos vacíos se cerraban
Aferrándose a la nada, intentando detener mi juventud
Al fin hoy he vuelto a la verdad
Mis manos vacías te han buscado
La hiedra ha crecido, el sol se ha dormido
Te llamo y no escuchas ya mi voz
-Has cambiado
-¿Qué pasa? ¿Es que no puedo cambiar?
-Es que antes…
-Antes, antes, siempre antes…
Tú tampoco eres la chica de la que yo me enamoré
pero busco en ti y siempre acabo encontrando
algo de lo que volver a enamorarme.
Tienes que decidir si te quieres enamorar del presente
o si te vas a ir con mi pasado.
Se tumbó, me acercó a su pecho y tres segundos
después me besó como nunca.
Oíd a mi amado que llega
saltando y brincando
por montes y vegas,
igual que un cervato,
como una gacela;
se para detrás de la tapia,
detrás de la cerca,
mirando, espiando
ventanas y rejas.
Mi amado me canta:
Levanta, princesa,
y vente conmigo.
Pasó ya el invierno,
las lluvias se alejan;
florecen los campos:
es la primavera.
La tórtola arrulla,
verdea la higuera.
Levántate, amada,
huele, ya perfuman las cepas.
Paloma mía escondida
en los huecos de las peñas,
de barrancos y quebradas
en las grietas.
Déjame ver tu figura,
déjame escuchar tu voz:
¡cómo acaricia tu voz,
cómo encanta tu figura!
Quizás porque mi niñez
Sigue jugando en tu playa
Y escondido tras las cañas
Duerme mi primer amor
Llevo tu luz y tu olor
Por dondequiera que vaya
Y amontonado en tu arena
Guardo amor, juegos y penas
Yo, que en la piel tengo el sabor
Amargo del llanto eterno
Que han vertido en ti cien pueblos
De Algeciras a Estambul
Para que pintes de azul
Sus largas noches de invierno
A fuerza de desventuras
Tu alma es profunda y oscura
A tus atardeceres rojos
Se acostumbraron mis ojos
Como el recodo al camino
Soy cantor, soy embustero
Me gusta el juego y el vino
Tengo alma de marinero
Qué le voy a hacer, si yo
Nací en el Mediterráneo
Nací en el Mediterráneo
Y te acercas, y te vas
Después de besar mi aldea
Jugando con la marea
Te vas, pensando en volver
Eres como una mujer
Perfumadita de brea
Que se añora y que se quiere
Que se conoce y se teme
Ay, si un día para mi mal
Viene a buscarme la parca
Empujad al mar mi barca
Con un levante otoñal
Y dejad que el temporal
Desguace sus alas blancas
Y a mí enterradme sin duelo
Entre la playa y el cielo
En la ladera de un monte
Más alto que el horizonte
Quiero tener buena vista
Mi cuerpo será camino
Le daré verde a los pinos
Y amarillo a la genista
Ojalá estuvieras aquí
con esta forma tuya de taparme la boca con un beso
cuando te digo algo que me incomoda.
Ojalá estuvieras aquí
dejando trozos de nube por la sala de un museo,
mezclando los temas, dulce y caótica
como una chica de un libro de Cortázar.
Ojalá estuvieras aquí rompiendo mi colección de desengaños
con tu mirada color carnaval,
con ese cuerpo tan bonito que lo único
que le sobran son los botones,
dejando que te agarre la cintura con los ojos,
con tu risa facturando cada duda convirtiendo mi vida en mirador.
Ojalá estuvieras aquí.
Y ojalá supiera a quién va dirigido este poema.
No me mandes corazones:
esas miniaturas rojas
y azucaradas, no saben
qué significa un latido.
Mándame palabras.
Pero no adjetivos tan ligeros
como pelotas de golf
ni nombres de purpurina
(princesa, cielo, muñeca).
Sobre todo, no me mandes
adverbios: nuncas y siempres,
que ese mundo en blanco y negro
no puede ser mi película.
Si acaso, mándame verbos
de acción: ir, volar, marcharse,
o simplemente querer
con latidos que no caben
en una fila de emojis,
o simplemente querer
sin adornos y sin miedos
Cuánta belleza nos reserva el mundo.
Ha helado ya sobre las hojas muertas.
Hay una chica con una melena
lisa y rubia, larguísima,
y otra chica con su gloriosa mata
de pelo pelirrojo.
El sol lanza chispazos sobre las hojas muertas.
Cuánta belleza nos regala el mundo.
“No soy fuerte,
soy resistente”,
me dije.
Y no entendí la fuerza
que albergan los faros
cuando mantienen su verticalidad
a pesar del mar.
No entendí lo que implica
contener el tsunami que llevo dentro,
sostener el pasado en la garganta
cuando ya no quiero llorar más,
dar otro paso hacia el futuro a pesar
de los pies cansados.
Soy fuerte, soy resistente.
Soy un bucle roto
a pesar de la inercia.
Alguien que conoce y defiende
su fragilidad.
“No soy fuerte,
soy resistente”,
me dije.
Y no entendí la fuerza
que albergan los faros
cuando mantienen su verticalidad
a pesar del mar.
No entendí lo que implica
contener el tsunami que llevo dentro,
sostener el pasado en la garganta
cuando ya no quiero llorar más,
dar otro paso hacia el futuro a pesar
de los pies cansados.
Soy fuerte, soy resistente.
Soy un bucle roto
a pesar de la inercia.
Alguien que conoce y defiende
su fragilidad.