Durante nuestro mes de intercambio en Alemania hemos visto muchas diferencias con España.
Una de las cosas que más nos sorprendió fue la puntualidad. En Alemania la gente llega siempre puntual y los horarios se cumplen. En España somos más flexibles con el tiempo, así que al principio nos costó acostumbrarnos, pero también nos pareció algo bueno.
Otra diferencia es la forma de hablar. Los alemanes suelen ser más directos y dicen lo que piensan. A veces pueden parecer serios o fríos, pero en realidad solo se expresan de otra manera.
En cuanto a las relaciones sociales, nos dimos cuenta de que al principio es más difícil hacer amigos. La gente es más reservada y no suele quedar sin planearlo antes.
También hay muchas normas en la vida diaria. Se respetan mucho las reglas como el reciclaje que es mas radical que aquí en España, sobre todo por la noche y los domingos. Gracias a esto, las ciudades están limpias y ordenadas.
La comida también es diferente. En Alemania se cena más temprano y no es tan común quedarse mucho tiempo hablando después de comer (lo que se conoce como sobremesa). Para nosotros fue uno de los cambios más difíciles, ya que en España la comida es un momento para hablar y estar juntos.
En general, este intercambio nos ha ayudado a conocer otra cultura y a entender mejor las diferencias con España. Aunque no viviríamos allí para siempre, hemos aprendido cosas buenas de Alemania y ahora valoramos más las costumbres españolas.