El primer caso de Covid-19 en Europa se detecto a finales de enero del 2020 y entre la desconfianza de algunos y la indiferencia de otros, se a llegado a el punto de que Europa se convierta en el epicentro de la pandemia.
La UE ha acordado expedir un certificado COVID digital de la UE común que facilite la libre circulación de forma segura durante la pandemia de COVID-19 al acreditar que una persona:
se ha vacunado contra la COVID-19;
ha obtenido un resultado de prueba negativo;
o se ha recuperado de la COVID-19.
El certificado es gratuito y válido en los veintisiete Estados miembros de la UE, así como en Suiza, Islandia, Noruega y Liechtenstein. Se encuentra en vigor desde el 1 de julio de 2021.
El mes de septiembre del 2021 se ha cerrado con un aumento del 7,30% de los casos diagnosticados de COVID-19 (70.414.124), y un crecimiento del 4,90% (1.337.737) de las muertes por la citada enfermedad. En agosto estas cifras fueron de 65.409.073 casos diagnosticados y 1.277.013 fallecidos por la citada enfermedad.
La perdida de puestos de trabajo y el aumento del desempleo han repercutido gravemente en la situación económica de muchos Europeos.
En un momento en el que los hechos cambian y se vuelven obsoletos con los días, el presente artículo tiene como objetivo aglutinar y trasladar, de una manera coherente, el rol de cada institución de la Unión Europea en la actual crisis ocasionada por COVID-19.
Es propósito del presente trabajo —siempre bajo la óptica de Unión Profesional, pero también desde la perspectiva de la vicepresidencia primera del Consejo Europeo de las Profesiones Liberales (CEPLIS) así como de la visión más global que ostentar la vicepresidencia de la Unión Mundial de las Profesiones (UMPL)— resaltar la posible afectación de las acciones de las instituciones europeas en las profesiones, en general, y, al tratarse de una crisis principalmente sanitaria, destacar la gran labor de los y las profesionales de la salud al respecto.