“Nada es folclórico por el simple hecho de existir, sino que llega a serlo a través de un lento proceso antropológico, social e histórico” (Pablo Neruda)
El término folclore fue acuñado en 1846 por William Thoms, arqueólogo. El término hace referencia a lo que en Inglaterra se denomina antigüedades populares. La palabra proviene del inglés folk, que significa “pueblo” y lore, que significa “saberes”, es decir; “la sabiduría de los pueblos”. El folclore estudia la antropología cultural y social de los pueblos, sus expresiones culturales y sociales tales como; costumbres, creencias, aspectos materiales y físicos. Es pues, un elemento importante en el patrimonio de una comunidad que nos conecta con nuestras raíces y perdura en la memoria colectiva. Es el vínculo de identidad de los pueblos y resume siglos de historia.
Las costumbres y las formas de vida son además, elementos clave para el desarrollo social y económico de los pueblos.
El folclore es parte fundamental de la identidad de un país. Es una herencia valiosa de las culturas existentes o que existieron. Conociendo nuestro propio folclore y el folclore ajeno enriquecemos nuestros saberes y ampliamos nuestra visión hacia otras culturas.
Es necesario aprender a valorar nuestro patrimonio sin menosprecio de lo ajeno.
En el año 1960, la Unesco designó el 22 de agosto como ” Día Mundial del Folclore” , como reconocimiento a William Thoms.