¿Cuáles son los saberes básicos y las destrezas que creo que he aprendido y por qué?
A lo largo de este segundo trimestre, he comprendido que la pregunta "qué es el ser humano" no es una cuestión más dentro de la filosofía, sino uno de sus ejes fundamentales. Al empezar el curso pensaba que estudiaríamos teorías aisladas e independientes entre sí; sin embargo, a medida que avanzaban las clases, he ido viendo que todos estos filósofos dialogan de algún modo entre ellos y que sus respuestas forman parte de un mismo hilo conductor.
Respecto a la gran pregunta sobre qué es el ser humano, con Sócrates he entendido que lo específicamente humano es la capacidad de reflexionar sobre uno mismo y de buscar la verdad a través del diálogo. Su teoría implica que nuestra esencia no se encuentra en el cuerpo ni en las riquezas, sino en el alma, entendida como el hogar de la razón y de la moral. Por tanto, para Sócrates, ser humano significa vivir examinando la propia vida y orientándola siempre hacia el bien, pues un ser humano nunca buscaría el mal.
Con Platón, esta idea se vuelve más compleja. Sostiene que el ser humano es fundamentalmente alma, y que esta pertenece al mundo inteligible. El cuerpo es una realidad imperfecta, mientras que el alma puede acceder al conocimiento de las Ideas, que son perfectas, eternas y universales. A través de su teoría he entendido que conocer es recordar lo que el alma ya sabía. Así, para Platón, lo que nos hace humanos es nuestra dimensión racional y la capacidad de elevarnos por encima del mundo sensible para buscar la verdad y el bien.
En cuanto a Aristóteles, la definición de ser humano se explica a partir de la unión de cuerpo y alma. Todo ser vivo está compuesto de materia y forma: en el caso humano, el cuerpo corresponde a la materia y a la potencia, mientras que el alma (psyché) es el acto y la forma, es decir, el principio que nos da vida. El alma no es algo separado, sino la función básica que permite que un ser esté vivo.
Aristóteles distingue distintas funciones del alma: la función vegetativa, propia de todos los seres vivos (nutrición y crecimiento); la función volitiva o sensitiva, que implica deseo y movimiento y que comparten animales y humanos; y la función racional, exclusiva del ser humano. Esta última es la que nos distingue, ya que nos permite pensar y razonar. De este modo, el ser humano comparte funciones vitales con otros seres vivos, pero se diferencia por su capacidad racional.
Por otra parte, al trabajar la perspectiva sobre la vida y la realidad en Kant y Nietzsche, he percibido un cambio importante respecto a las teorías anteriores.
Kant sostiene el llamado giro epistemológico, que sitúa al sujeto como condición de posibilidad del conocimiento. No conocemos la realidad en sí misma, sino el fenómeno, es decir, la realidad tal como nos aparece, condicionada por las formas a priori de la sensibilidad (espacio y tiempo) y por las categorías del entendimiento. Esto implica que la realidad y el mundo no pueden conocerse como una totalidad absoluta: la razón tiene límites. Aun así, Kant no rechaza que la vida tenga un sentido, sino que sostiene que ese sentido no se encuentra en el conocimiento, sino en la moral. La vida humana adquiere valor cuando actuamos de forma autónoma, siguiendo nuestras propias normas racionales y cumpliendo con el deber. He comprendido que, para Kant, la razón no solo sirve para conocer, sino también para guiarnos en cómo debemos actuar, y que la libertad es condición necesaria para la responsabilidad.
Nietzsche, en cambio, critica la confianza absoluta en la razón. Para él, la vida no puede explicarse únicamente mediante categorías racionales ni estructuras fijas. La verdad no es algo que coincida con una realidad estable, sino que se trata de una interpretación o perspectiva. Su perspectivismo afirma que todo conocimiento depende del punto de vista desde el que se mira, es decir, es una forma humana de dar sentido al caos del mundo. Además, con la oposición entre lo apolíneo (orden y medida) y lo dionisíaco (caos y fuerza vital), explica que la vida es una tensión constante entre equilibrio y desbordamiento. A través de su teoría he entendido la crítica a la metafísica tradicional: al inventar un “mundo verdadero” más allá de este, se desprecia la vida real, cambiante y concreta que vivimos. Personalmente, es la teoría que más he disfrutado y, desde mi perspectiva, la que considero más acertada.
A nivel de actividades, la comparación entre Kant y Nietzsche me ha ayudado a desarrollar una mirada más crítica. Ambos establecen límites frente a la metafísica clásica y niegan que podamos acceder a una realidad absoluta. Sin embargo, Kant mantiene la estructura racional como marco necesario del conocimiento y reserva un lugar para la idea de noúmeno, mientras que Nietzsche rechaza toda pretensión de verdad absoluta y sostiene que solo existen interpretaciones y perspectivas. Así pues, mientras Kant limita la razón para preservar su existencia, Nietzsche pone en cuestión la propia idea de verdad y la cataloga como una construcción social.
Más allá de los contenidos, considero que también he adquirido destrezas importantes. He mejorado mi capacidad para definir con precisión qué entiende cada autor por “ser humano” o por “realidad”. También he logrado comprender mejor diferencias conceptuales como alma/cuerpo, fenómeno/noúmeno o verdad/interpretación, y siento que he mejorado mi capacidad de redactar comparaciones filosóficas argumentadas. Gracias a la práctica, he aprendido a identificar con mayor claridad la tesis de un texto, contextualizarla y utilizar un vocabulario filosófico adecuado.
En conclusión, este trimestre ha sido muy enriquecedor para mí. He aprendido que la pregunta por lo que nos hace humanos y por el sentido de la vida no tiene una única respuesta. Para Sócrates, Platón y Aristóteles, la racionalidad constituye el núcleo de la humanidad; para Kant, la vida humana está marcada por los límites del conocimiento; y para Nietzsche, la vida es perspectiva, interpretación y transformación constante. Estudiar en profundidad cada una de estas propuestas no solo me ha permitido conocer distintas teorías, sino también desarrollar una forma más crítica y reflexiva de pensar y debatir en mi mente todas estas preguntas que nos plantea la filosofía.
¿Qué ha despertado mi interés y por qué motivo? ¿ Qué nuevos interrogantes me han surgido y qué relevancia creo que tienen?
Lo que más ha despertado mi interés durante este trimestre ha sido ver cómo una misma pregunta (qué es el ser humano y cuál es el sentido de la vida) puede recibir respuestas tan distintas según el marco filosófico desde el que se cuestione. Me resulta muy interesante observar la evolución de opiniones que hay desde las posiciones clásicas, centradas en la racionalidad como esencia humana, hasta las posiciones modernas y contemporáneas que cuestionan los límites y el alcance de la razón. Estos planteamientos modernos han logrado cambiar por completo la forma en la que nos entendemos a nosotros mismos, y para mí ha sido muy interesante ver este cambio.
En concreto, lo que más me ha llamado la atención es el contraste entre Kant y Nietzsche. Estudiar su teoría me ha hecho reflexionar sobre hasta qué punto podemos conocer la realidad tal como es. Por otro lado, la propuesta de Nietzsche, que afirma que no hay hechos, sino interpretaciones y que la verdad es una perspectiva, ha despertado en mí una gran curiosidad, pues para mí es la teoría más acertada: cada uno de nosotros tiene una perspectiva distinta sobre la realidad. El perspectivismo de Nietzsche no es inividual, sino que se refiere a las múltiples formas que puede adoptar la verdad en cada una de las disciplinas que pretenden definir la "realidad" - matemáticas, historia, biología, antropología, etc. - Me gusta su planteamiento porque pone en cuestión todo lo planteado anteriormente a él y pone en entredicho algo que normalmente damos por supuesto: la existencia de una verdad cierta y estable. Esta crítica a la metafísica tradicional me parece muy relevante porque afecta no solo a la filosofía, sino también a la forma en que construimos nuestras creencias como sociedad.
Estudiar a todos estos filósofos en clase ha hecho que surjan algunas preguntas en mí. Una de ellas es si realmente es posible vivir sin algún tipo de verdad estable, pues si todo es una interpretación, ¿cómo se construye el significado de conceptos como la moral, la justicia o las normas de convivencia? Personalmente, esta pregunta me parece muy relevante porque tiene consecuencias en la manera en la que organizamos nuestra vida individual y colectiva.
Otro tema que me cuestiono es hasta qué punto la razón debe ser el criterio principal para definir qué es un ser humano. Si, según los filósofos clásicos, la racionalidad es nuestra esencia, ¿qué sentido tienen las emociones, los placeres corporales o todas las decisiones irracionales que tomamos en nuestra vida? Esta pregunta me parece muy importante porque amplía la reflexión sobre qué es un ser humano y da un paso más allá en relación con una definición puramente racional, como proponían los filósofos clásicos.
En resumen, este trimestre me ha permitido adquirir nuevos conocimientos sobre la filosofía y, además, ha despertado en mí nuevas preguntas sobre todos estos planteamientos. Opino que las teorías que hemos estudiado sobre la realidad (Kant, Nietzsche) no han negado las teorías que descubrí en el primer trimestre (Parménides, Heráclito, Platón, Aristóteles, Descartes), sino que las han hecho más complejas. Precisamente por eso considero que su relevancia es tan grande, pues me han hecho consciente de que la filosofía no consiste en encontrar una sola respuesta cierta y definitiva, sino en aprender a formular preguntas cada vez más relevantes y significativas.
¿Cuáles son los saberes básicos y destrezas que todavía no domino bastante, por qué y qué remedio puedo poner?
Aunque considero que he mejorado mi capacidad de comprender el contenido de los textos filosóficos, todavía hay destrezas que no domino lo suficiente y que quiero mejorar durante estos últimos meses.
Una de mis principales dificultades es que me cuesta poner con claridad en palabras mis propios pensamientos. A veces entiendo una idea de manera general, pero cuando intento explicarla por escrito no logro estructurarla con suficiente precisión ni utilizar correctamente el vocabulario filosófico explicado en clase. Opino que esto se debe a que la filosofía exige un nivel alto en cuanto a la teoría conceptual, y todavía estoy aprendiendo a ordenar mis ideas y a expresarlas adecuadamente. Para mejorarlo, creo que debería practicar haciendo esquemas previos o bocetos antes de redactar un comentario o una comparación. También me ayudaría releer mis textos para comprobar si realmente expresan lo que quiero decir.
Además, me resulta difícil, en algunos casos, identificar el tema exacto de un texto filosófico y distinguirlo con claridad de la tesis. A veces confundo la idea general de la que habla el autor con la teoría concreta que está defendiendo. Esto me ocurre porque los textos filosóficos suelen tener una estructura bastante compleja y un lenguaje muy preciso. Para mejorar en este aspecto, podría practicar más el comentario de texto, interiorizar todos aquellos conceptos clave y ejercitarme con el dosier de textos en la identificación del tema, la tesis y los argumentos que forman cada texto.