Maneras de vivir comienza como una melodía suave que se va convirtiendo en un thriller trepidante y actual que te deja sin aliento a medida que avanza. Pero también es una novela dentro de otra novela, en la que ficción y realidad se confunden.
Todo comienza cuando un escritor se reencuentra con el guitarrista y cantante de un grupo de rock que admiraba en su juventud y decide entrevistarlo para contar su historia. Hay muchas emociones en lid, que abarcan todas la edades y condiciones. Y un amor incondicional por la música, que funciona como motor de todos los personajes, incluso en las situaciones más peligrosas o límites.
Actuación en directo del año 1983, retransmitido por RTVE
¡Impresionante esta versión de la mítica canción de Rosendo, interpretado por M-Clan, Dani Martín, Iván Ferreiro, Jaime Urrutia e India Martínez. Por Mahou Cinco Estrellas
¿Qué fue de Jimi? En los noventa estuvo en lo más alto. Su grupo de rock, Samarkanda, llenó estadios durante años. Tocaron con los más grandes, hicieron giras, tuvieron fans que los siguieron a todas partes. Pero había cada vez más grupos nuevos, y el público fue olvidándose de ellos. Después llegaron las drogas, la cárcel, la enfermedad, y Jimi se convirtió en un recuerdo de vinilo cubierto de polvo en la estantería.
Un escritor, seguidor acérrimo de Jimi y Samarkanda, le encuentra en la pequeña tienda de discos que montó (que está a punto de cerrar) y decide escribir su historia: el ascenso y caída de la fama, el precio de la misma y el amor que le dio una segunda oportunidad y le permitió formar una familia.
Maneras de vivir ha recibido este año el XXVIII Premio Edebé de Literatura Juvenil, un galardón que el autor, Luis Leante, ya obtuvo en 2016 con la obra Huye sin mirar atrás. La novela, como se adivina desde su título, a imitación de la famosa canción del grupo Leño, es un auténtico homenaje al rock de los años ochenta y noventa. De hecho, cada capítulo, centrado alternativamente en los cuatro personajes principales —Jimi, su mujer Rosa y sus dos hijos adolescentes, Manu y Luna—, lleva por título un verso de la canción.
Uno de los aspectos más llamativos es el juego entre ficción y realidad que el autor construye con un narrador que funciona como su alter ego, creando una novela dentro de otra. Las preguntas y comentarios del escritor guían la historia, escrita casi como un reportaje y llena de diálogo y acción. Sin embargo, en el esfuerzo de hacer dinámica la narración se echa de menos algo de profundidad, especialmente en los personajes adolescentes, que quedan algo desdibujados en comparación con los adultos, mucho más desarrollados y naturales. De igual manera, el efecto nostalgia que se pretende tal vez no resulte tan efectivo entre un público juvenil, ya más alejado de esa época.
Aunque la novela toca temas tan importantes como la adicción, el amor y la redención, Maneras de vivir es, por encima de todo, un canto de amor a la música y a los lazos indestructibles que es capaz de crear.
Extraído de El templo de las mil puertas
Luis Leante, autor de Maneras de vivir
El escritor caravaqueño Luis Leante se ha alzado con el XXVIII Premio Edebé de Literatura Infantil y Juvenil en esta última modalidad con el título 'Maneras de vivir', una novela con la que el autor, incide en la importancia de las segundas oportunidades y realiza un homenaje a la música rock de los años 80.
A esta edición del Premio Edebé de Literatura Infantil y Juvenil se han presentado 346 originales, 227 para la primera categoría y 119 para la segunda. En la pasada edición, los ganadores fueron Maite Carranza, con 'Safari'; y Elia Barceló, con el 'Efecto Frankenstein'.
Extraído de Monolito, Revista de Literatura y Arte
PL: Luis, ¿en qué momento le pones la etiqueta de juvenil?
Luis: La mitad de las veces empiezo a escribir ya con esa etiqueta porque creo que el tema que voy a tratar puede interesar más a los jóvenes que a los adultos. Es cuestión de que se identifiquen con la historia o que la sientan más cercana. Es una etiqueta vaga, algo así como «Esto es lo que me habría gustado leer cuando tenía esa edad». En otras ocasiones, ya está la novela avanzada, incluso terminada la primera versión, cuando pienso que puede interesarle a un público juvenil por el tipo de protagonistas, porque las voces y el tono son más polivalentes o están menos encorsetados en los clichés. Y, sobre todo, porque si la dejo sin etiqueta difícilmente llegará a lectores adolescentes. Hay muchas novelas que en mi opinión serían buenas novelas juveniles, pero se pierden en el maremágnum de unas editoriales o colecciones a las que rara vez un joven accederá porque le huelen a lo que leen sus padres y sus profesores.
PL: No lo había pensado. Y así es. Los jóvenes quieren leer su propio producto. Para mí, esta historia es un entrañable homenaje. Supongo que muchos lectores querrán saber hasta qué punto está basada en hechos reales. ¿Ya te lo han preguntado?
Sí, claro, esa es una de las preguntas más frecuentes. Creo que en los últimos tiempos se abusa un poco de ese recurso. Cada vez hay más libros y películas que se presentan como «basados en hechos reales», como si eso fuera un valor narrativo. Para mí tiene poco mérito contar algo que ha sucedido, excepto que seas periodista. Los grandes escritores, en mi opinión, son aquellos que se inventan historias que yo terminaré creyéndome como si fueran hechos reales. En cualquier caso, la invención absoluta no existe. En general creo que el escritor parte de su propia experiencia: lo que le ha sucedido, ha visto, ha leído, y también de lo que inventa, claro. Es la mezcla de todo eso. En mi caso no tengo suficiente imaginación para inventar una historia desde cero. Lo que hago es tomar prestados los personajes, las historias secundarias, algunos hechos personales y los convierto en otra cosa. Dicho de otra manera, esta novela en conjunto es una gran invención. Pero, si voy sacando elementos de manera individual, son pequeñas verdades que se convierten en ficción en el momento en que enlazo unas con otras. Alguna vez he intentado escribir algo en que todo sea inventado, y hasta ahora no lo he conseguido. Ese es uno de los retos que tengo pendientes.
PL: Una última pregunta. Por aquello de la extensión. Aunque ya he dicho que Maneras de vivir es para mí una obra para todos los públicos, ¿disfrutas más escribiendo para adultos o para jóvenes?
Luis: No hay diferencia. A mí me gusta contar historias. Eso es lo principal. Por lo tanto, depende más de la historia que del tipo del lector al que vaya destinada. Aunque en el resultado no debería notarse, lo cierto es que hay novelas que van creciendo conforme las voy escribiendo y otras que se van «desinflando», o bien porque pierdo el interés o porque encuentro más dificultades de las previstas. Y esto no tiene que ver con el género, sino más bien con hacer la elección acertada del tema o del tratamiento.
Como dije en la introducción, Maneras de vivir es —quizá— la novela más recomendable. Y no es fácil escribir una obra tan universal. Luis Leante nos demuestra una vez más cómo se escribe la Literatura con mayúscula inicial.