La ley de la LOMLOE todavía nos hace pasar estragos en las clases, puesto que no todos los docentes saben a qué atenerse con ella, y, por supuesto el alumnado de máster tampoco. Parte de nuestra clase se ha empleado para debatir y tratar de entender cómo quiere el gobierno que califiquemos y evaluemos a nuestro alumnado (como ya hicimos en otra sesión).
Cierto es que, como cada gobierno cambia las leyes de educación a su antojo, el profesorado se queda perdido. Razón de más por la que una vez llegan las quejas al inspector o inspectora de educación, se acaba dando la razón al alumnado y no al docente, pues razones obvias como bajar nota por cometer faltas de ortografía (en niveles como bachillerato) son ilegales de cara a la LOMLOE.
Como la vez anterior, sacamos en claro que debemos ser mucho más exigentes a principio de curso, porque si luego el alumnado "no pega ni chapa" no tenemos forma de bajarles la nota (la que merecen en realidad), recordemos que de cara a la ley, si un alumno en la primera evaluación tiene un 5 en oralidad, no puede tener un 3 en la tercera evaluación porque su capacidad oratoria solamente puede mantenerse o mejorar, no puede ir a peor a no ser que haya sufrido algún tipo de accidente.
Por lo tanto, la ley no ayuda a que el docente pueda medir el aprendizaje de su alumnado, si no que trata de no castigar, no es una ley punitiva, haciendo que las notas acaben infladas y los profesores frustrados.
Natalia