Las prácticas agroecológicas siguen los procesos naturales de producción autosustentable.
Módulo 11. Evaluación y seguimiento de proyectos de intervención e investigación educativa
Tutor. Martín Alejandro Hernández Falcón
Alumna. Cecilia Ivana Rodriguez Moreno
Grupo 5
¿Sabias qué?
Los huertos ecológicos son la principal semilla de la agricultura sostenible, aquella que usa abonos orgánicos en lugar de fertilizantes químicos, mejora la fertilidad del suelo, mantiene la calidad del agua y protege la biodiversidad. Una tendencia que no para de crecer.
En este proyecto vale la pena mencionar que la sustentabilidad ambiental se entiende como una condición de coexistencia armónica de la sociedad y su ambiente, donde la población actual puede satisfacer sus necesidades y mejorar su bienestar usando los recursos naturales disponibles, pero sin comprometer la calidad de vida de las generaciones venideras ni de las especies que habitan el planeta
La sustentabilidad ambiental es uno de los tres ejes fundamentales del concepto de desarrollo sustentable, tal como se definió en el Informe Brundtland (1987) que fue elaborado para la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Aquí, desarrollo sustentable significa satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras.
Las prácticas agroecológicas siguen los procesos naturales de producción autosustentable. Podemos decir que los huertos ecológicos son la principal semilla de la agricultura sostenible, aquella que usa abonos orgánicos en lugar de fertilizantes químicos, mejora la fertilidad del suelo, mantiene la calidad del agua y protege la biodiversidad. Una tendencia que no para de crecer.
El huerto es una forma natural y económica de producir hortalizas sanas durante todo el año. Así mismo aporta una solución para preservar nuestros recursos naturales y el medio ambiente, restablecer los ciclos del planeta, de tal forma que se puedan producir alimentos sanos, nutritivos, de calidad, accesibles y suficientes para las y los mexicanos
Los objetivos de este proyecto es contribuir al bienestar social de los sembradores a través del impulso de la autosuficiencia alimentaria, con acciones que favorezcan la reconstrucción del tejido social y la recuperación del medio ambiente, a través de la implementación de huertos en pequeñas o grandes porciones de tierra con sistemas productivos agro forestales. También son rescatar al campo, reactivar la economía local y la regeneración del tejido social en las comunidades.
ANTECEDENTES
Este proyecto surge de la detección de dos problemáticas rurales en el país, la pobreza y la degradación ambiental. Específicamente se eligieron zonas serranas para llevar a cabo estos proyectos, con un objetivo tácito, la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos, por cultivos legales y siembra de árboles frutales y maderables, esto para reducir la siembra de enervantes, generar economía legal, autosuficiencia alimentaria y terminar con la migración y garantizar la permanencia en las comunidades.
El Gobierno federal dio a conocer a inicios del año 2019 beneficiarios en municipios duranguenses del llamado “Triángulo dorado” y para finales de 2021, 10 % de todos los beneficiarios del proyecto se encontraban en alguno de los municipios con “antecedentes de cultivos declarados ilegales”, nueve en Durango, ocho en Chihuahua, seis en Sinaloa, cuatro en Nayarit y cuatro en Oaxaca.
Este proyecto compromete a las personas beneficiarias a firmar una declaración de no realizar actividades productivas o comerciales ilícitas.
APORTACIONES
Este proyecto aporta grandes beneficios, económicos, sociales y ambientales, se llevan a cabo diversas actividades para el mejoramiento y preservación del ambiente, cuidado del bosque, cuidado del agua y conservación del suelo, platicas y talleres sobre la sostenibilidad.
En el vivero comunitario cultivan y proveen plantas para uso propio y procedan a su plantación en los predios, que cada uno de sus integrantes tiene en sus parcelas y hogares, elaboran sus propios fertilizantes orgánicos, cuya función principal es aportar nutrientes para las plantas, los cuales proceden de materiales carbonados de origen animal o vegetal. Así como también cuentan con criadero de lombriz.
Este es el punto de reunión para realizar las comunidades de aprendizajes, que tienen la función de aportar conocimiento a través del intercambio de experiencias y formación sobre el tema agroecológico. Los días sábados de 8 de la mañana a 3 de la tarde y entre semana los miembros se dividen actividades como el riego y fertilización de las plantas en el huerto y vivero.
JUSTIFICACIÓN
Este proyecto de sustentabilidad ambiental, se integra en el entorno comunitario para desarrollar una actividad económica sostenible, se realizan acciones para producir cultivo de frutas, verduras, granos y árboles maderables. Las intervenciones sostenibles deben partir de la negociación entre los diferentes intereses en la comunidad, así como de un compromiso entre lo que es deseable y lo que es posible en la práctica, habida cuenta del contexto político y de los recursos disponibles (Eade y Williams, 1995: 20-21).
El huerto agroecológico es un recurso transversal ya que se puede estudiar de diversas formas; consumo, alimentario, comercial, salud, reciclaje y desarrollo de los pueblos etc. Es el entorno donde se puede experimentar la interdisciplinariedad, donde las disciplinas serán instrumentos que ayuden y contribuyan a descubrir e interpretar la realidad, donde se percibe la globalidad de la naturaleza, en la que todo está relacionado, nada está incomunicado y todo forma parte de todo: el agua, el aire, el sol, la tierra, los alimentos que nos ofrece y nuestro esfuerzo al trabajar. Por lo tanto, es importante que las comunidades tengan sus huertos agroecológicos que les permita obtener sus propios alimentos, atender sus problemáticas sociales, ya que se genera el trabajo en equipo y la interacción entre sus miembros, además aporta la economía local y el cuidado del medio ambiente. De este modo transmitimos nuestro trabajo comunitario de generación en generación porque es un proyecto que se lleva a cabo con las familias, escuela y comunidad, así el trabajo y responsabilidad es de todos.
El huerto es un excelente recurso para convertir los centros educativos en lugares que posibiliten a la comunidad y al alumnado múltiples experiencias acerca de su entorno natural, entender las relaciones y dependencias que tenemos con el entorno, y poner en práctica actitudes y hábitos de cuidado y responsabilidad medioambiental; experiencias interesantes para el desarrollo de las capacidades fundamentales en Educación Ambiental.
Así como también el desarrollo de comunidades rurales de zonas marginadas de nuestro país, que aprendan a vivir de manera equilibrada con el uso óptimo de los recursos naturales sin comprometer a las generaciones futuras y puedan vivir de ello.
METODOLOGÍA
La metodología de investigación permite a los investigadores obtener datos precisos y confiables, lo que les facilita hacer inferencias y sacar conclusiones sobre el fenómeno estudiado.
Al igual que todos los proyectos, está investigación requiere de una evaluación para poder determinar su viabilidad, así como también el logro de los objetivos planteados. La evaluación es considerada como un proceso que proporciona información útil a los responsables de la toma de decisiones, para ayudar a administrar y a perfeccionar los programas (Stufflebeam & Shinkfield, 1987).
La evaluación se enfocará en el paradigma cualitativo y cuantitativo, ya que van ligados en la investigación de acuerdo al modelo CIPP el cual hace referencia a aspectos habituales dentro de los sistemas de evaluación en relación con la naturaleza del objeto a evaluar, su fundamentación, contexto, puesta en funcionamiento, los recursos puestos a disposición y los resultados o productos logrados. Se enfocan en evaluar diferentes dimensiones de un programa o proyecto a lo largo de su ciclo de vida.
Lo anterior permite distinguir este proyecto en hechos reales basados en el contexto rural ubicado en la comunidad serrana de Ocuragüe en el estado de Sinaloa, dentro del municipio de Sinaloa de Leyva. El proyecto se encuentra coordinado principalmente por los miembros de la comunidad, teniendo un comité responsable para llevar a cabo una función específica, así como su buen funcionamiento en conjunto con todos los que lo integran.