Este puente, construido entre 103 y 104 d.C. sobre el río Tajo en España, ejemplifica la maestría romana. Consta de seis arcos de diferentes tamaños, siendo los centrales los más amplios. Los pilares incluyen tajamares triangulares para enfrentar la corriente del río. Además, presenta un arco honorífico en su parte central, realzando su monumentalidad.
La combinación de materiales innovadores, técnicas precisas y un diseño funcional permitió que muchos puentes romanos perduren hasta nuestros días, reflejando la ingeniería avanzada de su época.
Se encuentra a unos 400 metros al norte de la localidad de Alcántara, en la provincia de Cáceres, cerca de la frontera con Portugal.