Mi nombre es Angie, tengo 30 años y soy colombiana. Vengo de una familia numerosa; tengo cinco hermanos y soy la menor de todos. Mis padres son prácticamente adultos mayores, ya que mi madre me tuvo cuando tenía 40 años.
Tengo un hijo de 10 años llamado Miguel, que está en Colombia con mis padres. Después de cuatro años logré solucionar mi situación legal en España y, en el mes de febrero, pude viajar para verlo a él y a mis padres. Fue un momento lleno de ilusión, pero también de mucha nostalgia, porque tuve que despedirme nuevamente de mi hijo. Siento que he perdido parte de su infancia: cumpleaños, fechas especiales y momentos importantes. Sin embargo, me consuela saber que no le falta nada.
En Colombia estaba estudiando Administración Financiera y cursaba el tercer año de carrera, pero por motivos personales tuve que emigrar y buscar refugio en España. Intenté homologar tanto el bachillerato como las notas universitarias, pero no fue posible debido a diferentes obstáculos. Por ello, decidí iniciar desde cero mi formación estudiando la E.S.P.A. en el Instituto Murillo y, posteriormente, el Bachillerato en el Instituto Velázquez, ya que me quedaba más cerca de mi lugar de residencia.
Cuando nos explicaron el programa Erasmus en Italia, me gustó mucho la idea de participar porque creo que sería una experiencia única y muy especial para mí. Considero que me ayudaría a crecer tanto personal como académicamente, conocer nuevas culturas y vivir experiencias fuera de mi entorno habitual. Me ilusiona la idea de conocer Italia y aprender nuevas formas de estudiar y vivir.
Además, esta experiencia me permitiría desarrollar aún más mi independencia, seguridad y capacidad de adaptación. Quiero aprovechar cada aprendizaje y vivir una experiencia que marcará mi vida para siempre.