Cambio climático en el Golfo de Cádiz
Nuestra investigación muestra que en las aguas del Golfo de Cádiz se pueden detectar los efectos del cambio climático. La temperatura superficial del agua ha aumentado de media 1,22ºC en los últimos 33 años en todas las localizaciones estudiadas (lo que representa un aumento medio de 0,37ºC por década). La variación de salinidad en las distintas localizaciones ha sido muy pequeña (<0,1% en los últimos 33 años) con tendencia hacia la disminución excepto en la localización de la plataforma occidental del Golfo. Los resultados reflejan una acidificación de nuestro océano en todas las localizaciones: en los últimos cuatro años, el pH ha disminuido de media 0,01 unidades.
Contaminación por microplásticos
La investigación bibliográfica indica que las aguas residuales son la principal vía por donde los microplásticos llegan al Golfo de Cádiz. La mayoría de las partículas son fibras, sobre todo de polietileno (PE) y poliamida (PA), materiales comunes en la ropa y en otros productos cotidianos. También se publica la presencia de microplásticos en peces comerciales y orina humana.
En el laboratorio detectamos y contabilizamos los microplásticos tanto en la sal marina de mesa (600 MP kg-1) como en la sal de las salinas de Chiclana (660 MP kg-1). Los dos valores de concentración de microplásticos (MP) obtenidos en el experimento, están dentro del rango de valores esperado pero, a diferencia de lo indicado en la bibliografía (Thiele, 2023) que señala menor índice en las sales artesanales, hemos encontrado una concentración algo mayor (10%) en la sal de salinas. Esto puede ser debido a que, durante el proceso de extracción de esta sal, el viento de levante arrastre muchos MP hasta las salinas procedentes de las cunetas de las carreteras y de la basura plástica no recogida en el Mercadillo de los Martes en la zona anexa a la marisma, entre otros posibles factores. Estas partículas transportadas por el viento se sumarían a las ya de por sí presentes en el agua de mar que llega a las salinas para su evaporación.
Corrientes marinas, sedimentos y distribución de microplásticos
Hemos obtenido imágenes Sentinel-2 claras, sin nubes, para cada uno de los doce meses del año 2025, seleccionando una para cada estación y otra más para una fecha posterior a los temporales que azotaron Andalucía en febrero de 2026.
En cada una de estas fechas hemos analizado la presencia de sedimentos en las imágenes Sentinel-2 True Colour y las filtradas con el script Ocean Plastic Detector (el script basado en NDTI no nos ha aportado información útil). Para la interpretación del transporte de dichos sedimentos nos hemos ayudado del conocimiento adquirido en la investigación bibliográfica (Figuras 1 y 2. Video 1), las imágenes de las corrientes proporcionadas por MyOceanPro CEMS y las mediciones de intensidad y dirección del viento obtenidas por la boya Golfo de Cádiz de Puertos del Estado.
Los sedimentos visualizados en las imágenes Sentinel-2 True Colour aparecen en amarillo, más o menos intenso, en las imágenes filtradas con el script Ocean Plastic Detector, lo cual valida su utilización. Esto podría indicar que junto a los sedimentos también se están transportando plásticos y microplásticos, en coherencia con nuestra hipótesis de investigación.
La imagen de verano (30/08/2025) confirmaría la marcada presencia de microplásticos a lo largo de toda la costa oriental del Golfo en concordancia con las referencias bibliográficas analizadas, tanto el modelo de distribución de los microplásticos (Laiz et al., 2024) como su muestreo (Sánchez-Guerrero, 2023b).
Además, teniendo en cuenta la sequía estival, la imagen de verano indicaría también que la intensidad del amarillo detectado por Ocean Plastic Detector corresponde al aumento de la presencia microplásticos procedentes de las aguas residuales que se vierten en el Golfo, especialmente en las zonas con mayor presión turística como es la costa de Chiclana.
La imagen de otoño (26/11/2025) muestra que las corrientes marinas arrastran los sedimentos atravesando el Estrecho de Gibraltar hasta el Mediterráneo. De esta manera los microplásticos vertidos al Golfo de Cádiz estarían contaminando también las aguas mediterráneas.
Fabricación y degradación de bioplástico
En el laboratorio fabricamos ocho variantes de bioplástico a base de glicerina, almidón de maíz y vinagre (ácido acético), y analizamos sus propiedades. El material base fabricado muestra una flexibilidad adecuada y una resistencia suficiente para ser manipulado sin romperse. Del análisis de las variaciones realizadas concluimos que:
Proporción de Glicerina: Existe una relación directa entre la cantidad de glicerina y la flexibilidad. Las muestras con exceso de glicerina resultaron ser muy flexibles, pero excesivamente higroscópicas (pegajosas) y lentas de secar. Por el contrario, la muestra sin glicerina produjo un material vítreo y rígido que se fracturó al intentar manipularlo.
Proporción de Vinagre: Una cantidad adecuada de vinagre mejora la homogeneidad de la mezcla. Las muestras con mucho vinagre resultaron en láminas muy finas y débiles. En las muestras con poco o nada de vinagre, la mezcla tendió a presentar más grumos y una consistencia menos uniforme; además, apareció moho debido a la falta de este agente fungistático que inhibe su crecimiento.
Diseñamos e implementamos un protocolo de degradación del plástico en medio terrestre y en agua marina, midiendo la evolución del pH.
Nuestra investigación refleja la presencia real de microplásticos en las aguas y los peces del Golfo de Cádiz, así como los efectos del cambio climático; dos realidades que no se pueden entender por separado, ya que la contaminación por microplásticos en los océanos acidifica los mismos y contribuye al cambio climático, acelerándolo (Romera Castillo et al, 2023).
De nuestros resultados, destacamos los siguientes datos preocupantes:
Un aumento de la temperatura superficial del agua de nuestro litoral de +1,22°C en 33 años y una tendencia hacia su acidificación.
Las aguas residuales como fuente principal de microplásticos, con picos críticos en verano debido a la afluencia turística.
Una presencia de microplásticos en la sal de las salinas de Chiclana un 10% superior a la sal marina comercial común.