En la seguridad, lo más importante es proteger a las personas. Los daños a la máquina no dejan de ser daños materiales, pero los daños causados a las personas permanecen en el tiempo y trascienden a otros aspectos de la vida.
En este apartado nos centramos en la seguridad en el uso de Internet, aunque la seguridad hacia las personas abarca muchas otras áreas.
Las amenazas a las personas son ataques que buscan aprovechar errores humanos, engañar a los usuarios o afectar directamente su privacidad, dinero, identidad o reputación. A diferencia de los ataques dirigidos principalmente a sistemas informáticos, estos se centran en las personas como objetivo principal.
Todos somos vulnerables, y nuestra vulnerabilidad aumenta cuanto más nos exponemos. En Internet nos mostramos a los demás en menor o mayor medida. Entre los peligros que pueden amenazarnos están:
El acceso involuntario a información ilegal o perjudicial.
La suplantación de la identidad.
La pérdida de nuestra intimidad.
El ciberbullying o ciberacoso.
La adicción al uso de los dispositivos.
Presta especial atención si usas una webcam, ya que pueden engañarte, pueden grabarte sin lo que lo sepas o ser activada sin que te des cuenta.
Internet ofrece muchas ventajas, pero también puede presentar peligros si no se usa con cuidado. Por eso es importante navegar de forma responsable, proteger la información personal y pedir ayuda ante cualquier situación incómoda o peligrosa.
Los hábitos de protección de la intimidad y la persona engloban prácticas físicas y digitales orientadas a salvaguardar tu identidad, datos personales y espacio vital frente a intromisiones, riesgos y delitos.
Hábitos orientados a la protección de la intimidad:
Habla con tus padres respecto a la navegación por internet, ellos siempre van a ayudarte. Si recibes algo raro o desagradable habla con un adulto o denúncialo.
No solicites ni entregues por internet datos como dirección, contraseñas, números de teléfono, lugar de estudios, sitios donde te reúnes habitualmente o cualquier otra información que pueda identificarte. Utiliza alias o nicks que no contengan datos sobre tí.
No te relaciones con desconocidos y ten presente que no siempre las personas son lo que dicen que son.
Gira la cámara hacia un ángulo muerto o tápala con una pegatina cuando no la estés usando, para impedir que capture imágenes. Recuerda que la cámara puede ser manipulada de forma remota usando software malicioso.
No publiques fotos o vídeos tuyos a la ligera. Si decides publicar algo, recuerda que sea en sitios con acceso restringido y siempre que no dañen tu imagen actual o futura. Recuerda que no puedes publicar imágenes de nadie sin su consentimiento. Sé respetuoso con los demás.
Mantente al día con la tecnología y limita el tiempo de navegación por internet.
Respeta la edad mínima para poder acceder a los sitios. La edad mínima se encuentra en las condiciones de uso de la página y habría que leerlas antes de pulsar Aceptar.
Infórmate sobre los sitios. En alguno no es posible darse de baja.
Nunca intercambies datos privados en redes Wi-Fi abiertas que no sean de confianza.
Debemos de tener más cuidado con la huella digital que dejamos en redes sociales.
Aparte, hay que tener en cuenta lo siguiente:
Para poder acceder a redes sociales es necesario tener una edad mínima.
Al pulsar el botón de Aceptar cuando nos damos de alta en una red social, estamos aceptando tanto las condiciones de uso como la política de privacidad. Si pulsamos sin leer, estamos dando autorización a los propietarios de la red para que usen nuestros datos, nuestras imágenes, etc.
Una vez que nos hemos dado de alta, nos suelen solicitar datos muy personales (número de teléfono, dónde estudiamos, creencias, ideología política, etc). No debemos dar nunca esos datos ni permitir que nos puedan localizar.
En algunas redes no es posible darse de baja y los datos pueden quedar siempre a disposición de la empresa propietaria. A veces sólo podemos desactivar la cuenta, pero ésta no se elimina. Hay que tener cuidado con lo que difundimos en la Red.