La COP se lleva celebrando de forma anual durante 27 años, y en todo este tiempo podríamos destacar tres medidas que marcaron un punto de inflexión:
El Protocolo de Kioto en la COP3, el cual tiene por objeto ayudar a los países a adaptarse a los efectos adversos del cambio climático.
El Acuerdo de París en la COP21, donde se estableció el objetivo de limitar el calentamiento global a +1,5 grados para 2050.
El Fondo de Adaptación de la COP27, para que las comunidades más vulnerables se adapten al cambio climático.
En la última década, los desastres y fenómenos meteorológicos extremos debidos al cambio climático se han ido produciendo con cada vez más frecuencia. De forma paradójica, muchos de estos desastres se producen precisamente en los países menos desarrollados que son, en la mayoría de las ocasiones, los que menos contribuyen a la crisis climática.
La adaptación del sistema financiero a una nueva realidad climática ha sido el aspecto más exitoso de la COP27, ya que se ha llegado a un acuerdo de fondos de adaptación al cambio climático.
Estos Fondos consistirán en que los países más ricos ayudarán económicamente a mitigar o paliar las consecuencias climáticas a los más pobres en la medida de lo posible, para crear así un balance de oportunidades.
La reconocida entidad de noticias sobre negocios Bloomberg Philanthropies, ha realizado una calificación a las acciones de financiación en aspectos medioambientales, cuyas evaluaciones asignadas han sido:
Financiamiento de los daños ocasionados por el cambio climático: 3/10
Financiación de la deuda climática: 4/10
Financiamiento en el en promover el mercado de carbono: 5/10
Es un término con el cual el calentamiento global se entiende también desde un punto de vista ético y político, más que puramente medioambiental. En la lucha climática debe ser inherente la lucha contra las desigualdades sociales y económicas, ya que existen sectores más vulnerables a los efectos negativos del calentamiento global.
Es un término que surge en la década de los 90 para definir la sobreexplotación de los recursos naturales y las emisiones de GEI por parte de los países más desarrollados, que han acumulado una deuda de contaminación y han reducido el espacio ambiental disponible de las regiones más pobres.
La crisis climática es un problema global que no entiende de fronteras, y afectará a toda la población mundial de una forma u otra.
Aunque la responsabilidad de llevar a cabo acciones de adaptación y mitigación es de todos, es desigual ya que el 80% de las emisiones de GEI del mundo proceden de los 20 países más ricos del mundo.
Por este motivo para hablar de responsabilidad climática es importante tener en cuenta todos los términos desarrollados anteriormente, sobre adaptación financiera, justicia y deuda climática.