El proceso de descacarillado consiste en la apertura controlada de baterías procedentes de packs comerciales con el objetivo de recuperar las celdas individuales tipo 18650 para su posterior evaluación y reutilización.
Tradicionalmente, cuando algo venía cerrado… se daba por perdido. Hoy en día, con conocimiento y cuidado, podemos devolver a la vida muchas de estas celdas. Eso sí, aquí no vale ir “a lo bruto”: precisión, paciencia y cabeza fría.
Inspección inicial
Se revisa el estado exterior del pack: golpes, hinchamientos, signos de sobrecalentamiento o deterioro.
Si el pack presenta daños severos, se descarta por seguridad.
Apertura del encapsulado
Con herramientas manuales (alicates, cúter o herramientas de corte), se retira la carcasa exterior plástica.
Este paso debe realizarse con especial cuidado para no dañar las celdas internas ni provocar cortocircuitos.
Separación de las celdas
Una vez abierta la carcasa, se identifican las celdas 18650 y las conexiones (normalmente mediante tiras de níquel).
Se procede a separar las celdas cortando las uniones, evitando siempre el contacto simultáneo entre polos.
Retirada de elementos auxiliares
Se eliminan restos de:
Tiras de níquel
Adhesivos
Circuitos electrónicos (BMS)
Dejando la celda lo más limpia posible para su evaluación.
Clasificación visual inicial
Las celdas recuperadas se agrupan según su estado:
Aptas (sin daños visibles)
Dudosas (marcas, golpes leves)
No aptas (deformadas, sulfatadas o dañadas)
No perforar ni aplastar las celdas
Evitar cortocircuitos entre polos
Utilizar herramientas aisladas siempre que sea posible
Trabajar en zona ventilada
Usar protección básica (guantes y gafas)
Porque una batería de litio no avisa… pasa de tranquila a “fiesta pirotécnica” en cuestión de segundos.
El descacarillado permite recuperar celdas reutilizables, reduciendo residuos y facilitando su aprovechamiento en nuevos proyectos, como bancos de energía o sistemas de almacenamiento.
En resumen: no se trata solo de desmontar, sino de recuperar con criterio, que es donde está la diferencia entre un chapuzas y alguien que sabe lo que hace.
Antes de reutilizar una batería, es fundamental evaluar su estado.
Medir el voltaje: Usa un multímetro para medir el voltaje en los terminales de la batería.
Si el voltaje es mayor a 3.7V, la batería está en buen estado.
Si está entre 2.5V y 3.7V, puede recuperarse con una carga lenta.
Si es menor a 2.5V, la batería podría estar dañada o degradada.
Inspección visual: Examina la batería en busca de:
Hinchazón o deformaciones.
Fugas de electrolitos o corrosión en los terminales.
Cubierta dañada o desprendida.
Prueba de resistencia interna: Usa un medidor de resistencia interna si es posible.
Una batería en buen estado tendrá una resistencia baja (<100mΩ).
Si la resistencia es muy alta (>200mΩ), la batería ha perdido capacidad de entrega de corriente.
Prueba de capacidad:
Usa un cargador con función de medición de capacidad para cargar y descargar la batería.
Herramientas recomendadas: Opus BT-C3100, Liitokala Lii-500, SkyRC MC3000.
Si la capacidad recuperada es menor al 70% de su capacidad nominal, es mejor descartarla.
⚠ Precaución: No uses baterías que presenten daños físicos, hinchazón o que no mantengan carga después de una carga completa.
Si tienes varias celdas en buen estado, puedes agruparlas para hacer un pack de baterías para diferentes usos.
Configurar el voltaje y la capacidad:
En paralelo: Aumenta la capacidad (mAh), manteniendo el mismo voltaje.
En serie: Aumenta el voltaje, manteniendo la misma capacidad.
Usar un BMS (Battery Management System): Protege contra sobrecargas y descargas profundas.
Soldadura o conectores: Puedes soldar con níquel o usar portabaterías para facilitar el reemplazo.