Muchas personas creen que la motivación es la clave para ser exitoso y cumplir tus metas, tanto de fitness como en otros aspectos de la vida. Sin embargo, la motivación es algo muy fugaz y difícil de mantener. Es normal tener días en los que tu motivación está baja, así como otros días tienes más motivación que los instagrammers que publican #fitspiration todos los días.
Entonces, si la motivación no es lo que me va a llevar a alcanzar mis metas, ¿qué es?
La respuesta es constancia.
El hecho de dar la cara y poner el esfuerzo incluso esos días en los que tu motivación está baja es lo que hará la diferencia. La combinación de constancia y disciplina es lo que ha llevado a los mejores atletas y profesionales al nivel en el que están: Te recomiendo ver un capítulo de la serie/documental de Michael Jordan The Last Dance para que tengas un ejemplo claro de a qué me refiero.
Todo esto de la disciplina y la constancia se dice muy fácil, pero a muchos nos cuesta ponerlo en práctica y mantenernos fieles a nuestros hábitos. En este artículo te comparto algunos pasos que te ayudarán a ser más constante.
Muchas veces nos ponemos metas muy ambiciosas según lo que vemos o escuchamos de otras personas. Con la influencia de las redes sociales, cada vez más personas intentan convencer a los demás de seguir un protocolo X que será la fórmula mágica para llegar a sus resultados y cada vez hay más personas que caen en esta dinámica de intentar emular un régimen que funcionó para alguien más.
Esto puede aplicar en cuanto a ejercicios, tipo de dieta o productividad. Segúramente has visto promociones que dicen algo como “pierde 10 kilos en 2 semanas siguiendo X dieta” o “luce como un superhéroe siguiendo el entrenamiento X”.
Uno de los problemas con esta forma de establecer metas es que se basa solamente en resultados y no en proceso.
¿Qué pasa si en 2 semanas no has perdido 10 kilos?
¿O si el entrenamiento X no te hace verte como Wolverine?
Seguramente sí viste un progreso, pero no era el resultado que te ofrecieron. Esto se conoce como “remordimiento del comprador” y pasa con muchos productos y servicios después de comprarlos. Este sentimiento lleva a muchos a abandonar sus hábitos, aun cuando sí dieron resultados pero no exactamente como esperaban.
La mejor forma de evitar esto es establecer metas orientadas al proceso. Esto significa enfocarse más en comportamientos que tú controlas que en resultados que pueden variar de persona a persona.
Este tipo de objetivos son más fáciles de medir y dar seguimiento a lo largo del tiempo. Por ejemplo, un objetivo mío para esta semana es entrenar 4-5 veces y comer alrededor de mis calorías de mantenimiento. En este objetivo no considero si mi peso sube, baja o se mantiene, sino que me concentro en las acciones que yo puedo tomar para conseguir ese resultado.
Es recomendable escribir en papel estos objetivos y/o tener a alguien que te mantenga fiel a ellos. Al cumplir estos objetivos basados en procesos, llegarás de seguro a tu objetivo sin estresarte por él.
Una vez que tienes tus objetivos basados en proceso y en hábitos, es momento de definir cómo vas a medir tu constancia, y qué significa para ti ser constante.
Las dos preguntas más importante que te debes hacer para llegar a este significado son ¿cómo se vería una semana/un mes perfecto en cuanto a constancia con el hábito que quiero desarrollar? Y, ¿Cómo me sentiría al final de esta semana o de este mes?
Anda más allá del significado literal de constancia, y desarrolla una definición propia de lo que esta palabra engloba para ti y tus metas. Por esto es importante incluir las preguntas anteriores, ya que te invitan a visualizar y a sentir tus metas, de manera que tengan más importancia emocionalmente para ti.
Con tus objetivos claros y una idea de cómo se ve y se siente ser constante para ti, es importante que establezcas una periodicidad con la que cumplirás tus hábitos. No todos los hábitos ocurren día tras día. Hay algunos que pasan una vez al mes, otros pasando un día… hay infinitas cadencias para los hábitos de diferentes personas.
Al tener claro tu objetivo basado en proceso y el significado de los hábitos que buscas seguir, se te hará mucho más fácil determinar cada cuánto tiempo quieres trabajar en ellos y cómo los vas a incluir para que sean sostenibles y vayan de acuerdo con tu estilo de vida. Si intentas hacer un cambio que altere totalmente tu día a día, se te hará mucho más difícil el ser constante.
Es importante que revises este número, ya que es probable que en algún punto se vuelva fácil de cumplir y puedas exigirte un poco más. Esto nos lleva al siguiente punto.
Momentum es la palabra clave para desarrollar disciplina y constancia.
La disciplina es algo que no se gana de un día a otro. Sin embargo, se puede llegar a desarrollar muy rápido si tenemos la base de los tres puntos anteriores. La disciplina se acumula a medida que cumples con tus rutinas y hábitos, o a medida que acumulas “victorias” pequeñas, sobre todo esos días en los que tu motivación se encuentra más baja de lo usual.
Por esto, si vas a comenzar a implementar un nuevo hábito, es importante que empieces con pasos pequeños y muy fáciles de alcanzar. De esta manera te aseguras de acumular pequeñas victorias cada vez, y evitas la frustración de no cumplir tus expectativas.
Si eres alguien muy optimista o muy decidido, esta parte del proceso te costará trabajo, pero aún así esfuérzate en encontrar pequeños pasos para comenzar, y a medida que sigas conquistando tus metas, estos pasos seguirán agigantándose.
Mientras más victorias acumules día tras día, notarás que tu disciplina en otras áreas de tu vida también comenzará a aumentar.
Relacionado al punto anterior, siempre habrá días más complicados o menos controlables que otros. Imagínate uno de estos días y pregúntate ¿qué es lo mínimo que podría hacer del hábito X para sentirme satisfecho y contento con mi esfuerzo?
Crea una versión light o simplificada de tu hábito, la cual puedes cumplir en esos días en los que todo sale de lo planificado. El tener esta alternativa fácil y a prueba de excusas te ayudará a seguir acumulando victorias, aunque sean pequeñas, que te harán sentir más feliz con tu progreso.
Todos los pasos anteriores son inútiles si no eres honesto contigo mismo.
Es importante que desde el principio tengas claro el por qué de tus objetivos. Si tienes objetivos superficiales, es mucho más probable que dejes de lado los hábitos que intentes cultivar.
Aunque sí está bien ser compasivo contigo mismo y no frustrarte por no cumplir con lo que te propones, es importante no caer en la indiferencia y pensar que “algún día lograré ser más disciplinado”.
Si notas que empiezas a fallar en tus intentos de cultivar algún hábito, vuelve a los puntos 1 y 2 de este artículo, evalúa nuevamente tus prioridades y modifica tus metas según eso.
Recuerda que esto es un proceso continuo que seguirás mejorando mientras más lo practiques. Así sientas que “fallaste” una semana (o dos, o tres…), recuerda que eso te servirá de aprendizaje y en tu próximo intento estarás mejor preparado.
Gracias por leer este artículo. Espero que estos consejos te ayuden a conseguir tus metas, sean relacionadas a fitness, nutrición o cualquier otro aspecto de tu vida.
Si necesitas alguien que te guíe y te apoye en tus metas, el Coaching 1-a-1 es para ti. Te invito a que te informes y me escribas con cualquier duda que tengas por Instagram a @coachmartin_f4p.
En este episodio del podcast Iron Paradise Fitness, Simon Mitchell habla sobre cómo “curar la inconstancia”(*recurso en inglés): https://www.youtube.com/watch?v=eHSGEOONLdk&t=1306s
Martín Mancero, ACSM Certified Personal Trainer. @coachmartin_f4p