Los gatos suelen tener lunares que pueden variar en color y tamaño, generalmente benignos pero que merecen observación cuidadosa, especialmente en gatos mayores. Estos lunares suelen aparecer en la piel o incluso en la lengua. Mantener un control regular es importante para detectar cualquier cambio preocupante.
Características:
Presentes en piel y mucosas.
Mayor prevalencia en gatos mayores o con exposición al sol.
Riesgo bajo de malignidad, pero cuidado con cambios rápidos.