En los últimos años, la localidad de Grañén (Huesca) ha impulsado una destacada apuesta por el arte mural urbano como herramienta de dinamización cultural y proyección turística, incorporando a sus espacios públicos intervenciones de gran formato que dialogan con la arquitectura tradicional y el paisaje monegrino.
Entre los artistas participantes encontramos a Lula Goce, Sfhir, Ricardo Cavolo o el colectivo Boa Mistura con propuestas de carácter participativo y mensaje integrador.
El arte mural urbano, por su carácter contemporáneo y su estrecha vinculación al espacio público y al contexto social, requiere criterios de conservación específicos y adaptados a su naturaleza material y conceptual. A diferencia de la pintura mural histórica, su preservación debe contemplar tanto la intención del artista como la posible temporalidad de la obra.
Por ello, las intervenciones de mantenimiento o restauración han de abordarse desde enfoques técnicos y éticos diferenciados.