Todos tenemos el derecho fundamental a la privacidad y a la seguridad, lo que significa que cada persona debe sentirse respetada y protegida en su cuerpo y en sus relaciones con los demás. Este derecho es muy importante, porque nos ayuda a mantener nuestra dignidad, bienestar y confianza. Nadie debe tocarte ni hacerte sentir incómodo sin tu consentimiento, y siempre tienes el derecho de decir “no” cuando algo no te parece bien. Es crucial entender que, si alguna vez te sientes inseguro o incomodo, siempre puedes hablar con un adulto de confianza, como un padre, maestro o cualquier persona que te apoye, para asegurarte de que te sientes protegido y respetado. El respeto a la privacidad y la seguridad de cada uno es esencial para vivir en un entorno de confianza y bienestar.