Nuestro proyecto de red de educación emocional y salud mental estableció el trabajo, prioritariamente, con los objetivos de desarrollo sostenibles 3, 4, 5, 10, 16 y 17 distribuidos en las diferentes líneas de intervención:
Objetivo 3: Salud y bienestar. Garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades.
Objetivo 4: Educación de calidad. Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos.
Objetivo 5: Igualdad de género. Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas.
Objetivo 10: Reducir las Desigualdades. Reducir la desigualdad en los países y entre ellos
Objetivo 16: Paz, justicia e Instituciones Sólidas. Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y construir a todos los niveles instituciones eficaces e inclusivas que rindan cuentas.
Objetivo 17: Alianzas para lograr los objetivos. Fortalecer los medios de implementación y revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible.
Con la realización de las diversas actividades y talleres que hemos llevado a cabo a lo largo del curso escolar hemos conseguido lograr trabajar cada uno de estos objetivos, muestra de ello son todas las actuaciones que se encuentran reflejadas en esta página sites.
Hemos promovido la salud y el bienestar con el proyecto abril saludable, con las actuaciones conjuntas con la otra red de la actividad física de la que forma parte el centro, se ha garantizado la educación inclusiva gracias a las actividades grupales, los recreos activos, las actividades sociales y culturales en el centro y fuera de él. El plan de igualdad y los recursos como la oficina de igualdad, entre otros han vuelto a profundizar en la igualdad de género. El trabajo solidario, la carrera por la paz, los derechos humanos, la tolerancia, etc han tenido como fin reducir las desigualdades sociales y desarrollar la cultura de paz. Así mismo, el trabajo de la red de sostenibilidad, de la que también forma parte el centro y todas las actuaciones con ella desarrolladas, han contribuido a la creación de espacios sostenibles, la concienciación y sensibilización tan necesaria para la protección del medio ambiente.
Todos estos objetivos se han concretado a través de las diferentes líneas de trabajo planteadas
1. Conciencia emocional: capacidad para tomar conciencia de las propias emociones y de las emociones de los demás.
Objetivos:
-Tomar conciencia de las propias emociones y aprender a identificarlas y nombrarlas
-Manejar un vocabulario emocional básico y adecuado.
-Comprender las emociones de otras personas, aumentando su capacidad para interpretar claves contextuales.
- Comenzar a tomar conciencia de la relación entre emoción, cognición y conducta
2. Regulación emocional: capacidad para manejar las emociones de forma apropiada.
Objetivos:
-Ser capaz de expresar adecuadamente las emociones que identifica.
-Entender la utilidad que tienen las emociones y evitar la mitigación de las mismas.
-Ser capaz de incrementar sus emociones positivas/agradables.
-Aprender estrategias de afrontamiento para manejar de forma adecuada la intensidad de las emociones, sean agradables o desagradables, disminuyendo los comportamientos impulsivos.
-Aprender a que las emociones sigan su curso y a transformarlas cuando sea necesario, por ejemplo, a través de la emoción opuesta.
3. Autonomía emocional: capacidad de sentir, pensar y tomar decisiones por sí mismo.
Objetivos:
-Desarrollar una autoestima positiva de sí mismo
-Adquirir la capacidad de auto-dirigir su conducta e implicarse emocionalmente en diversas actividades, ya sea en la vida personal, social, de tiempo libre, de futuro profesional etc. lo que implica un impulso a actuar hacia lo que quieren.
-Enseñarles a percibirse a sí mismos con capacidad para aceptar la propia experiencia emocional
-Fomentar la responsabilidad en comportamientos seguros, saludables y éticos
-Fomentar la actitud positiva en las diferentes situaciones de la vida
-Analizar críticamente las normas sociales, culturales y de los medios de comunicación
-Propiciar la resiliencia que les permita superar obstáculos, sobreponerse y enfrentarse con éxito a periodos de dolor emocional o situaciones adversas que pueden ser de diferente intensidad.
4. Competencia social: capacidad para mantener relaciones adecuadas con otras personas.
Objetivos:
-Enseñar habilidades sociales básicas (escucha activa, empatía, respeto, comunicación)
-Fomentar un comportamiento prosocial y cooperativo en favor de otras personas
-Defender y expresar los propios derechos, opiniones y sentimientos de una forma asertiva.
-Trabajar en la prevención y resolución pacífica de los conflictos
-Reconducir situaciones emocionales en contextos sociales mediante la gestión emocional
5. Competencias para la vida y el bienestar: capacidad de adoptar comportamientos apropiados y responsables para afrontar satisfactoriamente los desafíos del día a día.
Objetivos:
-Desarrollar la capacidad de proponerse objetivos positivos y realistas en su vida cotidiana a corto, medio y largo plazo.
-Fomentar la toma de decisiones responsables a nivel personal, familiar, académico, social o de tiempo libre.
-Buscar apoyos y recursos disponibles para facilitar la petición de ayuda
-Trabajar en una ciudadanía activa para conocer sus derechos y deberes de manera responsable y con compromiso social
-Buscar el bienestar personal y comunitario
Nuestro proyecto ha girado en torno a estas competencias con un trabajo continuo y recurrente de forma semanal para conseguir un conocimiento profundo de estas líneas de intervención que vienen a ser la base de la educación emocional y la salud mental. Todas las actividades realizadas se pueden ver en esta página sites en el apartado de competencias emocionales y con evidencias de imágenes sobre algunas de ellas.
Cuando iniciamos el proyecto en el mes de octubre parecía que, el trabajo por competencias, tal y como se pensó en su organización, daba cabida a desarrollar todas las actividades en tiempo y forma. Tuvimos que reestructurar los tiempos porque el profesorado no conseguía realizar las actividades en 10 minutos como estaban programadas y dedicaban mucho tiempo de sus clases, la mayoría en horario de sus materias. Por ello, decidimos ir más despacio con las mismas y la primera competencia nos llevó todo un trimestre. A partir de enero continuamos con este ritmo, pero nos ha quedado por programar y trabajar la última competencia de habilidades de vida. No obstante, hemos preferido seguir este ritmo y profundizar más antes de pasar de competencias sin asentar conocimientos básicos.
Por otro lado, en el proyecto inicial se planteó que cada una de las competencias y meses en que se desarrollaban, giraran en torno a retos sobre el contenido de la misma, es decir, además del trabajo en el aula, cada competencia conllevaría un reto a nivel de centro o de comunidad, pero la falta de tiempo por todo el trabajo que conlleva, ha hecho que se trabaje a nivel de aula. No obstante, pretendemos poder desarrollarlo en los próximos cursos a medida que avancemos con el ritmo del proyecto.
Al ser un grupo grande, cuesta más la unión, el seguimiento y el ritmo conjunto del trabajo.
Algunas actividades que estaban programadas en el proyecto inicial como el programa de apadrinamiento, por ejemplo, no se ha podido ejecutar y también nos hubiera gustado haber realizado alguna sesión formativa con el grupo de participantes en temas de interés relacionados con la salud mental, como formación personal y profesional.
En primer lugar, el trabajo por competencias emocionales ha ayudado al alumnado y al profesorado participante a crear una rutina de trabajo en torno a la educación emocional y no ver ésta como actividades puntuales y descontextualizadas.
Es cierto que, algunas han requerido más tiempo del que estaba previsto y el profesorado no ha podido trabajar todas las actividades semanalmente, motivo por el cual no se ha abordado la última competencia de habilidades de vida.
En cuanto a las actividades a nivel de centro, como cada año hemos tenido una gran variedad de las mismas, resaltando la importancia y enfocándolas hacia la mejora de la salud mental de los menores
El plan de acción tutorial ha estado repleto de actividades y talleres en torno a esta temática y que, siendo muchos de los tutores y tutoras participantes del proyecto, se ha complementado el trabajo de la red.
En cuanto a las familias, este año hemos trabajado más en profundidad con ellas la temática de la red, ya que a través de rayuela nos hemos puesto en contacto con ellas de manera quincenal para el envío de vídeos cortos, píldoras formativas, que han pretendido dotar a las familias de herramientas para la comunicación con sus hijos/as adolescentes, mejora de las relaciones, la autoestima, la dependencia emocional o la adicción al teléfono móvil y los peligros de las redes sociales, entre otros, siendo este último tema uno de los tratados, a su vez, en una formación presencial para las familias en horario de tarde.
El grupo considera que, pese a la mayor concienciación sobre la necesidad de tratar en las materias, por parte de todo el profesorado, la parte emocional del alumnado, es necesario más formación por su parte y mayor profundización en herramientas que les doten de estrategias para abordar en las aulas algunos temas relacionados con la salud mental y que, a día de hoy, son una realidad en las aulas (autolesiones, ansiedad, baja tolerancia a la frustración, desanimo, desmotivación, adicciones tecnológicas...)
A modo de conclusión, y resaltando los aspectos positivos, creemos que nuestro alumnado está muy concienciado de la importancia del cuidado de la salud mental, de la necesidad de buscar recursos y pedir ayuda, normalizan la atención psicológica y psiquiátrica, hablan y se expresan más y mejor en términos emocionales. Al igual que ellos, las familias también comienzan a romper los estigmas de la salud mental y valorar la importancia de hacer demandas cuando lo ven necesario.
Para el próximo curso nos gustaría trabajar más la implicación en nuestro proyecto de miembros de la comunidad educativa que, además del alumnado, las familias y el profesorado, consideramos que enriquecerá bastante nuestro proyecto al igual que para ellos y ellas será un aporte fundamental que garantizará una sociedad unida, con herramientas para abordar las emociones, integrada en el mundo educativo y que ayudará a crear ciudadanos y ciudadanos que miran al futuro con las mismas proyecciones de crecimiento personal y social.