MÁS QUE IMÁGENES
(Y PALABRAS)
(Y PALABRAS)
"Emily"
Fotografía digital., 2024
Esta creación es una expresión de lo que ha impregnado en mí la lectura y reflexión de la poesía de Emily Dickinson, en especial, aquellos versos en los que he encontrado relación con el cerebro.
Con "Sentí un funeral en mi cerebro", la imagen que surge tras mis globos oculares empieza en azul que, pasando por el púrpura intenso, se transforma en rojo y más tarde en vibración naranja.
Veo ramas superpuestas de varios árboles -algunos en pie, presos en la urbe; otros caídos, habitados en el campo- que bien podrían ser bosques neuronales en mi cerebro, o en el de la propia Emily.
El instante fijado del funeral de las ideas tormentosas, los mandatos impuestos;
La salvación de las emociones, el instinto, los deseos;
La sangre viva que penetra, tiñe y apelmaza la obscuridad del gris ceniza;
El oxígeno que aclara y blanda la costra endurecida en el espíritu;
El resurgir de los cuerpos elevándose a la tierra, a la vida, a la esencia.
Mérida, 2024
M. Salud Galán
"Sentí un funeral en mi cerebro"
Emily Dickinson
Sentí un funeral en mi cerebro,
los deudos iban y venían
arrastrándose — arrastrándose — hasta que pareció
que el sentido se quebraba totalmente —
y cuando todos estuvieron sentados,
una liturgia, como un tambor —
comenzó a batir — a batir — hasta que pensé
que mi mente se volvía muda —
y luego los oí levantar el cajón
y crujió a través de mi alma
con los mismos botines de plomo, de nuevo,
el espacio — comenzó a repicar,
como si todos los cielos fueran campanas
y existir, sólo una oreja,
y yo, y el silencio, alguna extraña raza
naufragada, solitaria, aquí —
y luego un vacío en la razón, se quebró,
caí, y caí —
y di con un mundo, en cada zambullida,
y terminé sabiendo — entonces —
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