La evaluación se ha consolidado desde un enfoque auténtico y competencial, huyendo de esquemas rígidos para integrar rúbricas de observación directa,, autoevaluaciones y coevaluación entre pares. Se priorizan el nivel de participación, el espíritu de cooperación, la asimilación de hábitos de alimentación saludable y el progreso en la autonomía motriz y organizativa.