Presentación:
Con motivo del día Internacional de la Mujer (8 de marzo), los alumnos de 2º ESO del “IES Antonio de Nebrija” de Zalamea de la Serena, vamos a realizar una lectura dramatizada en honor a todas Ellas, a todas vosotras. Por lo que intentaremos llevarlo a cabo de la mejor manera posible, sabiendo que es mucha responsabilidad la que conlleva. Decir que es una pequeña y honesta muestra de lo que puede convertirse en un gran proyecto, pero necesitaríamos más tiempo, documentos, testimonios…Por lo que es una labor que le encomendamos a cada uno de ustedes. Al mencionar los diferentes oficios, rememorad a vuestra Protagonista; pues, “¿Cómo olvidar a alguien que te dio tanto para recordar?”.
Se lo agradecemos encarecidamente al:
-Excelentísimo Ayuntamiento de Zalamea de la Serena:
A su alcalde don José Antonio Murillo; teniente alcalde don Antonio Motiño y doña Sandra González (concejala de la Mujer).
-Mención especial a la Casa de la Cultura de Zalamea de la Serena: Guadalupe Gómez Barrero; Ana García Espinosa y Juan Diego Ramajo García.
-A la asociación ELA Extremadura, por dar visibilidad a esta terrible enfermedad. Los donativos voluntarios de este acto serán destinados a la misma. Y especialmente a doña Mª Josefa Martín Tomé, por su valentía y fortaleza.
- Al equipo directivo del IES Nebrija: Juan Pablo Rodríguez Carrillo, director del centro; Blanca Eloísa Barquero Sánchez, coordinadora de actividades complementarias y extraescolares; María Francisca Centeno Malavé, coordinadora del proyecto CITE; Inés Fuertes Dávila, jefa del Departamento de Lengua, apoyo incondicional de nuestra tutora Mª Ángeles Orrego organizadora de este acto.
¿Por qué caramelos de Violeta?
Durante el acto se repartirán unas bolsitas de caramelos con motivo del 8M. Algo que ya hicimos desde el año pasado en el instituto. Su significado es el siguiente: son ocho caramelos, en conmemoración del día ocho. La "M", (marzo- mujer). El color elegido es el violeta. Según las fuentes consultadas, las trabajadoras de una fábrica de New York se quejaban de sus pésimas condiciones de trabajo. El 25 de marzo de 1911 se desató un terrible incendio en el edificio y las empleadas no pudieron huir de las llamas porque las puertas estaban cerradas. 146 personas, de las cuales 123 eran mujeres, murieron. Se dice que el humo que desprendían las chimeneas durante el incendio era morado (aunque esto no se ha demostrado).
Otra hipótesis que explicó una activista británica es que “El violeta, color de los soberanos; simboliza la sangre real que corre por las venas de cada luchadora, por su derecho al voto, su conciencia de libertad y dignidad”.
Para nuestra profesora de Lengua, Mª Ángeles, representa el color de los moratones o cardenales que tiñen la piel de las víctimas de todo tipo de violencia y que desde aquí denunciamos; pero con nuestras armas, que son las palabras y las rosas. Igual que la forma y color de los caramelos.
Estos tienen más de un siglo de historia. Los originales fueron una creación de la confitería La Violeta, situada en la plaza de Canalejas (Madrid). Tal es la fama de estos, que ya desde sus inicios contaban con clientes como: escritores, políticos o actores… Uno de los más destacados fue el rey Alfonso XIII, de quien se rumorea que acudía a la tienda en busca de estos caramelos para su mujer y su amante.
Sin más preámbulos, gracias por su asistencia, colaboración; disfruten de su sabor y bienvenidos a la representación de “Los oficios femeninos de antaño en la Serena”.
SITUACIÓN GEOGRÁFICA DE LA SERENA
Con motivo del día Internacional de la Mujer (8 de marzo), los alumnos de 2º ESO del IES Antonio de Nebrija de Zalamea de la Serena, vamos a realizar una lectura dramatizada en honor a todas Ellas. Por lo que intentaremos llevarlo a cabo de la mejor manera posible, sabiendo que es mucha responsabilidad la que conlleva. Se lo agradecemos encarecidamente al equipo directivo y a Juan Pablo Rodríguez Carrillo, director del centro; Blanca Eloísa Barquero Sánchez, coordinadora de actividades complementarias y extraescolares; María Francisca Centeno Malavé, coordinadora del proyecto CITE y por vestirnos tan guapos; Inés Fuertes Dávila, jefa del Departamento de Lengua, apoyo incondicional de nuestra tutora Mª Ángeles, organizadora de este acto.
La Serena está situada en el este de Badajoz. Queda enmarcada al norte por las Vegas Altas del río Guadiana, al este y al sur por el río Zújar y al oeste por el río Guadámez. Aquí se encuentra el embalse mayor de España, el de La Serena. Está formada por trece municipios:
-Benquerencia de la Serena.
-Cabeza del Buey.
-Capilla.
-Castuera.
-Esparragosa de la Serena.
-Higuera de la Serena.
-Malpartida de la Serena.
-Monterrubio de la Serena.
-Peñalsordo.
-Quintana de la Serena.
-Valle de la Serena.
-Zalamea de la Serena.
-Zarza Capilla.
Lechera y quesera:
Oficio de tradicional de zonas rurales entre ellos La Serena. El trabajo consistía en ordeñar la leche de las vacas; ovejas y cabras: se elaboraba con cucharadita agua obtenida de la hierba de cuajo, esprimijo y cinchos de esparto. Los últimos pasos eran la coagulación; el corte; el desuerado, esprimiendo con las manos; salado y maduración Después se hacía quesos (hoy día “El queso de la Serena” es Denominación de Origen protegida por la Comunidad Europea) o se repartían por las casas, sustento básico en la alimentación. Se ponía en baldas con vendas. A más tiempo más maduración. A partir de los años 60, se produjo modernización en las técnicas industriales y la nueva ley obligó a que este oficio desapareciera. Testimonio de ello fueron: D. José Garrido Sanz “El Vallejo” y Dña. María Pozo Sánchez; Dña Josefa Dávila García, María Benítez Bueno “La Pantalona” natural de Zalamea de la Serena. Murió con 76 años y hasta los tres meses antes no dejó de elaborarlos.
Matancera: Celia Garrido Álvarez “La de la Calzada”
Celia Garrido aprendió el oficio de matancera viendo a su madre y vecinas de campos aledaños. Se casó con Antonio Nogales Calderón, dueño de una explotación de cerdos y después un cebadero, ubicado en la llamada “Piedra Martijín”. Viven en Esparragosa de La Serena y tienen dos hijos: Manuela y Antonio Nogales. Allí continuó haciendo matanzas para su consumo, pero actualmente vende la producción. Algunos de los ingredientes que utiliza en sus recetas son: pimentón dulce, vino blanco, ajos, cebollas, perejil, cornichas, cilantro, “salchichonal”…
Testimonio de Manuela Nogales Garrido.
Turronera:
Ángela Balsera Sánchez nació en Castuera el 8 de mayo de 1924. Era la tercera de cinco hermanos. Le gustaba ir al colegio; quiso ser maestra, pero por circunstancias familiares no pudo conseguirlo. Le gustaba mucho el teatro; tanto es así, que su maestra doña Concha la llamaba “La Galleguita” apodo recibido a raíz de una obra de teatro que representó donde interpretaba a una espigadora.
Su abuelo trabajó en la mina de Minaflores de Castuera, lo llamaban “El Mellao”. Posteriormente se dedicó a la elaboración del turrón. Tenía un obrador dentro de casa, donde al principio batían los huevos y la miel, con un burro dando vueltas alrededor del fuego que lo calentaba y fundía. Le echaban almendras y avellanas, posteriormente lo ponían en cajones grandes hasta que se enfriaba. Las almendras y avellanas se tostaban en una especie de bombos al que daban vueltas a fuego lento. Con la industrialización, la maquinaria comenzó a funcionar con electricidad; e ingredientes como el huevo, se sustituyó por albúmina. El obrador, estaba situado en la calle Pilar, número 18. Allí vivían abuelos: Francisco y Juana; tíos: Araceli y Anastasio; Feliciano, José y Ángela. Además de sus hijos: Francisco y Ana. El turrón lo hacía Francisco, con ayuda de Anastasio, el cual también se dedicaba a venderlo por los pueblos, con una caseta de lona y palos. Juana por La Mancha; hasta allí llegaban el tren o camiones.
Se trabajaba tanto de día como de noche, pues los turroneros del pueblo lo compraban allí y lo vendían por toda España. Finalmente, cuando el obrador cerró, los turroneros fundaron la cooperativa “La Cotuse”, situada en la calle Zurbarán, frente al bar del Vallejo.
Turroneros que han estado muy presentes en nuestras ferias son: doña Ana Rodríguez López “Anita” y don Manuel Fernández “El Dormío”; don Nicolás Fernández y doña María Flores; don Pablo Tena y Francisca González…
Testimonio de doña Ana Cáceres Balsera.
Testimonio de Maripé García Rueda:
A día de hoy Maripé García Rueda está jubilada, pero durante toda su vida ha trabajado en una empresa familiar que era una dulcería que se llama dulces “El Cristo”; era la encargada de hacerlos y venderlos en el despacho. Aunque reconoce que le gustaba más la elaboración que la venta: tartas de cumpleaños, bodas, comuniones, medias lunas… Están buenísimas.
La empresa era de su abuela, y luego en ella, trabajaron sus padres, posteriormente sus hermanos y uno de ellos sigue en la actualidad.
Pese a que le encantaba su oficio, se cansaba mucho al tener que trabajar y ser madre de cuatro hijos; pero lo echa de menos, y muchas veces, si no hay dulces en casa los hace allí.
Ha trabajado mucho durante su vida y ahora le toca descansar.
Doña Antonia Trenado Calderón, era de Esparragosa de la Serena y trabajaba de lavandera. Posteriormente viajó a Madrid, donde lavaba y cuidaba a los hijos de su señora. Como anécdota cuenta que con 22 años vio la primera lavadora en su casa. Madre de doña Manoli y doña Adela Fernández Trenado. Mención especial a su nieta Adela Mondéjar Fernández, gran mujer y por su apoyo incondicional en todos nuestros eventos. Parte del mobiliario: como la maleta, panero y reclinatorio nos lo ha brindado con enorme disposición.
Siento un amor tan profundo
Por esta tierra divina...
Fíjate si estoy perdido,
Que he pensado hasta en marcharme para ver si,
por fin te olvido...
No creo que eso sea posible
¿Qué me olvide yo de ti?
Si llevo toda mi vida,
despertando entre tus brazos de pizarra y de verdín.
Me he dado cuenta
De que vivo majareta
Desde que te conocí.
Y son tus gentes
Las que se mueren por verte
Serena bella y feliz
Y feliz, son tus pastores,
tus ovejas y todas tus flores.
Celestiales tus olores,
Todos tus quesos y tus turrones
Por no hablar de lo más bello que para mí son tus colores...
Son tus colores...
Los que me llenan por dentro
Y me borran los lamentos,
Cuando el sol va amaneciendo...
No sé qué será de mí.
Si algún día te abandono
No sé si seré feliz…
Si algún día yo me voy
No te preocupes por mí
Porque sea donde sea
Yo me voy a acordar de ti...
Tu eres mi reina,
Mi serena...
Serena bella y feliz.
José Manuel Sobrino Carrasco.
Comadrona:
Doña Concepción Izquierdo Izquierdo “Doña Conchita”
A los dieciséis años viajó sola a Valladolid para estudiar en la Universidad. Aunque en un primer momento se hospedaba en un Colegio Mayor, debido a las reglas estrictas en los horarios, no era compatible con sus prácticas nocturnas para atender partos, por lo que decidió cambiarse a una pensión donde la trataban estupendamente.
Obtuvo “el carnet de practicante” y “matrona”; es decir, dos títulos. Por la mañana asistía a las clases de una especialidad y por las tardes, a la otra.
Su primera plaza laboral la tuvo en Malpartida. Sin embargo, es en Castuera, concretamente en “El Cerrillo” donde comenzó su larga andadura que la identifica como mujer muy profesional, bondadosa; antigua, pero a la vez vanguardista… Ella estudió y trabajó PARA DAR VIDA.
Administraba antibióticos; vitaminas; ponía inyecciones a domicilio o en su casa, pues don Benito, el médico, las recetaba; vacunas de la alergia… Ella acudía a las casas, al principio andando y después en coche (2 caballos rojo) donde la necesitaban. A veces, coincidían dos mujeres de parto y se producían peleas reclamando su atención.
Doña Conchita actualmente vive, nació un 24 de marzo, tiene ochenta y ocho años y cumplirá ochenta y nueve en marzo (DM). Estas palabras son testimonio de su hija, nuestra célebre profesora de Lengua castellana y Literatura, María del Carmen Izquierdo, quien supo comprender que cuando se decía “Mi mujer está mala”, realmente era: “Mi mujer está de parto”. Incluso, a día de hoy cuando suena el timbre de la puerta de casa por la noche, no se asusta, pues, era algo habitual. Un aviso podía ser a cualquier hora, y doña Conchita lo atendía.
Su carácter humilde y bondadoso, la ha hecho muy querida en Castuera, si llegaba a una casa con pocas posibilidades, pedía un “puchero con agua caliente y sal”, para curar los puntos de las parturientas; programaba partos; curaba tripa umbilical; los turroneros confiaban el cuidado de sus mujeres embarazadas a ella cuando realizaban sus largos viajes; la prueba del talón… Quizás, dos anécdotas desagradables y bajo secreto profesional, fueron: un matrimonio le solicitó que le practicara un aborto, por lo que ella los echó de casa y, la muerte de un bebé en un parto, porque venía de cara. Estaba muy concienciada con las enfermedades de transmisión sexual, realizaba campañas para su prevención. Sí le molesta el tema de “la píldora del día después”, por su propia vocación, “dar vida, no quitarla”. Es una mujer que siempre se actualizaba laboralmente y no se quería jubilar.
Su labor profesional y personal es meritoria; por ello, desde aquí nuestro pequeño y humilde homenaje a su figura.
La emigrante:
Según José Mateos Mariscal en 1960 se produjo un espectacular éxodo rural, que afectó al 80% del territorio. Más de siete millones de personas, el 20% de la población española, abandonaron sus pueblos entre 1960 y 1973 para emigrar a Alemania.
Los Gastarbeiter españoles van a buscar una oportunidad allí. “Con esa palabra se definía en los años 50 y 60 a los cientos de miles de “trabajadores invitados” que, procedentes de todos los rincones de Europa, llegaban a Alemania atraídos por el boom de reindustrialización que vivía el país. Muchos de ellos eran españoles que escapaban del franquismo y consecuencias de la guerra civil. “El petate, el tren y el barco volvían a ser el símbolo de un éxodo que España ya había vivido en décadas anteriores. Medio siglo después, bajo el yugo de una crisis que diluye horizontes prósperos, los españoles vuelven a marcharse, esta vez por las desinencias políticas”.
Contamos con el testimonio de doña Ascensión Pozo, tiene sesenta y nueve años y emigró a Alemania con quince, junto a sus padres (Balbino y Clemencia). Ascensión empezó a trabajar en una fábrica de pieles hasta los treinta y dos, que continuó en una guardería y una boutique, hasta que a los 35 regresó a Zalamea.
El emigrante
- ¿Olvida usted algo?
- ¡Ojalá!
Luis Felipe Lomelí.
La costurera:
Doña Isabel Dávila Peña, natural de Castuera obtuvo el diploma de Corte y Confección, en Sevilla en 1946. Ejerció de maestra de costura hasta su muerte, a los 78 años. Ensañaba en la calle La Arrabal. Decir de ella, que desempeñó su oficio con enorme satisfacción; muchas mujeres de la población aprendieron a coser allí, entre ellas su hija doña Isidora Fernández Dávila y doña Dolores Garrido Sanz, madre de nuestra tutora Mª Ángeles Orrego, la que nos muestra con orgullo uno de sus vestidos confeccionados por sus propias manos.
Ser modista o costurera era algo habitual en la época , ya doña Generosa, nacida en los años 20 del siglo pasado, y mujer de preso político, durante siete años en la posguerra; desesperada por su situación siendo madre de nueve hijos y teniendo a su cargo a su hermana; en un contexto de guerra, miseria, hambre y sarna. Se dedicó en un primer momento al estraperlo; posteriormente vendedora en una tienda de comestibles…Hasta se hizo pasar por viuda para que le dieran un crédito para montar una tienda de telas (pues en aquella época, no podían darlos sin la autorización del marido).
Otros testimonios son el de doña Melchora Dávila Mata, conocida por el nombre de Melchi. Con quince años empezó a ir a talleres de costura y aprendió lo que más le gusta hacer, confeccionar ropa. También montó una heladería; pero en realidad lo que más le apasionaba era la costura, por eso la cambió por su mercería “Mercería Melchi”, durante 32 años, hasta su jubilación. Su nieto, Manuel Cuadrado, la define además de todo esto, como: ama de casa, madre, esposa y especialmente, gran mujer emprendedora. Siente verdadera admiración hacia ella.
En el corazón de esta exposición late enérgicamente “la cesta de costura” de doña María Francisca Murillo Murillo, bisabuela de nuestra incomparable y querida profesora doña María Francisca Centeno (Kika), coordinadora de este bonito proyecto.
Actualmente en Zalamea, doña Ángela Blázquez Dávila es bordadora y confecciona trajes de hombres; doña Antonia Borja García Martínez, labores de ganchillo y punto; María Ventura Blázquez, bordadora.
Hilar, coser, hilvanar, bordar…De este maravilloso campo, Ellas son las protagonistas, las dueñas del “tiempo entre costura.”
MAESTRA
Para describir la profesión de maestra y profesora no lo voy a hacer con palabras, os invito a que cada uno recuerde a la suya; piense y valore en esas mujeres que han marcado vuestras vidas o quizás lo sigan haciendo. Fijaos en mis compañeras; vuestro equipo docente femenino del Nebrija; grandes mujeres, grandes profesionales. Yo rememoro a las mías, a través de los ojos tan felices y radiantes de doña Ana Cáceres Balsera; quien a su vez testimonia acerca de su carrera y compañeras de profesión, las maestras de siempre: doña Isabel Morillo Sierra, doña María Dolores Calero Puebla…y así llego a ti, mi MAESTRA con mayúsculas, Doña Aurora Navas, a quien le debo la elección de mi carrera, Filología Hispánica. Y, ¿quién me lo iba a decir? Cierro esta modesta representación leyendo tu carta; escrita con tu puño y letra…Como decía Cervantes: “La pluma, es la lengua del alma”.
Doña Aurora Navas Morillo es hija predilecta de Castuera aprobado por unanimidad el 15 de abril de 2016, a título póstumo. En abril de 2014, en la celebración de la Semana Cultural del IES de Castuera, y dentro del Primer Memorial Eloy Holguín, se realizó un sentido homenaje a las maestras. Doña Aurora no pudo asistir, pero regaló estas palabras: