Este proyecto surge de la necesidad educativa de replantear el diseño del aula tradicional, hacia un espacio escolar versátil y reconfigurable organizado en distintas zonas de aprendizaje: interacción, investigación, desarrollo, intercambio, creación y presentación.
Entre los beneficios principales que se obtienen de transformar un espacio podríamos destacar:
Para el profesorado:
Fomenta la diversidad y la innovación metodológica.
Fomenta la colaboración entre docentes en proyectos interdisciplinares.
Fomenta la diversidad organizativa.
Fomenta la interacción docente-alumnado.
Fomenta dinámicas colaborativas.
Fomenta la motivación y la participación.
Para el alumnado:
Fomenta el acceso a la información y los recursos.
Fomenta la colaboración y la cooperación.
Fomenta la responsabilidad y que se involucre en su propio aprendizaje.
Fomenta la autonomía.
Fomenta la motivación y la adquisición de hábitos.
Fomenta la socialización en el aula.
A su vez, es importante notar que los beneficios de la transformación de los espacios educativos no se acotan únicamente al profesorado y el alumnado sino al resto de la comunidad educativa, que se beneficiará también, de dichas transformaciones de forma implícita a las mismas, pues las propias características de dichos espacios facilitan su presencia y participación en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Esto se debe a una cualidad que debe caracterizar a estos espacios: estar abiertos a la participación en el contexto sociocultural de los centros escolares.