La materia de "Geografía de España y Navarra", presente en el 2º curso de la educación secundaria post-obligatoria como materia de modalidad y optativa en el Bachillerato de Ciencias Sociales y Humanidades, encierra un gran valor formativo, por la funcionalidad de los conocimientos que suministra, pudiendo concretarse esta relevancia formativa en los siguientes aspectos:
La Geografía, como ciencia que se ocupa específicamente del estudio del espacio y de los hechos sociales que se plasman en él, permite el conocimiento y comprensión de la compleja interacción del ser humano y la naturaleza, analizando las relaciones que se establecen entre ambos, y sus consecuencias espaciales y medioambientales. Su finalidad básica es pensar y entender el espacio.
La Geografía permite el análisis y la comprensión de las características del espacio elaborado y organizado por una sociedad, estudiando para ello las localizaciones y distribuciones existentes, y las causas, factores, procesos e interacciones que se dan en dicha elaboración y organización, así como sus consecuencias y proyecciones futuras.
Aporta un instrumento riguroso que permite conocer y comprender el espacio creado y ordenado por la comunidad social de pertenencia, así como los problemas territoriales que en ella se plantean. Desde el ámbito espacial de España y Navarra, la Geografía que aquí se define se orienta hacia el análisis de la unidad y diversidad del medio físico y geoeconómico español y navarro, de sus dinámicas ecogeográficas, y de la utilización de sus recursos humanos y económicos.
Contribuye al desarrollo de las capacidades o destrezas intelectuales relacionadas con el pensamiento lógico-formal, fijadas en los objetivos generales de la Etapa, así como las relacionadas con el método específico de la Geografía como disciplina, aplicando un conocimiento científico, comprensivo, reflexivo y crítico a los fenómenos geográficos.
Sobre la base de los aprendizajes realizados a lo largo de la educación obligatoria, el análisis podrá alcanzar ahora un nuevo nivel de abstracción, de conceptualización y de generalización que permita profundizar en el conocimiento geográfico. Ello implica también el uso de conceptos procedentes de campos científicos diversos, algunos no expresamente geográficos, y la capacidad de relacionarlos e integrarlos en una teoría que adquiere un sentido propio al orientarse al estudio del espacio.