La Asistencia Sanitaria es un servicio esencial al que todos tenemos acceso gratuito. Debemos hacer un uso racional y coherente de estos servicios.
A tener en cuenta:
Llevar al día todas las vacunas que te correspondan, tanto a ti como a tus hijos/as.
Acudir a las revisiones anuales de tus hijos/as.
No ir al médico para enfermedades con síntomas menores que podamos tratar con medicación sin receta y con reposo: resfriado, gripe, golpes leves que no haya fractura, dolores musculares,...
Pedir cita médica, o acudir a urgencias, cuando los síntomas de una enfermedad menor no remitan o vayan a más (dolor que no disminuye o va a más, aumento de la fiebre, convulsiones, vómitos, diarrea,...).
Los servicios de urgencias fueron pensados para tratar problemas agudos y graves. Enfermedades o accidentes que surgen de forma imprevista y pueden poner en peligro la vida de los pacientes. Para problemas agudos pero no graves, o graves pero no agudos, mejor pide cita con tu médico de atención primaria, o tu especialista de consultas externas.
En todo caso consultar la siguiente lista:
Fiebre mayor de 38ºC en cualquier bebé menor de 3 meses.
Fiebre superior a 39,8ºC. Sobre todo si la persona está decaída en exceso a pesar de haberle dado un antitérmico.
Dificultad respiratoria o crisis de asma. Sobre todo si la persona respira muy rápido (más de 60 veces por minuto), si tiene los labios o dedos morados o si tiene que hacer mucho esfuerzo para respirar.
Cuando después de un atragantamiento esa persona sigue con dificultad respiratoria o tos persistente.
Convulsiones o pérdida de conciencia. Se sepa o no la causa.
Cambios bruscos de comportamiento con desorientación, decaimiento o apatía.
Traumatismos graves: caídas accidentales desde altura. Los traumatismos dentales deben ser atendidos por odontólogos. Si en tu centro de salud no hay, es mejor dirigirse a un centro donde los haya.
Vómitos persistentes (la persona vomita todo lo que come o bebe) que dura más de 6 horas si se trata de un bebé o dura más de 12 horas en un niño mayor o adulto.
Diarrea abundante acompañada de vómitos en el niño menor de un año, o en ancianos (por el riesgo a deshidratarse).
Manchas rojas en la piel que no desaparecen cuando ésta se estira (petequias o hematomas que no son debidos a golpes).
Heridas que puedan requerir sutura o sangran sin parar.
Hemorragias: heces con sangre abundante, orinas rojas, sangrado nasal que no se controla con compresión.
Dolor intenso que no cede con un analgésico.
Cambios bruscos de color de la piel, sobre todo en el recién nacido (color azulado o grisáceo).
Exposición a una sustancia que antes ya le provocó un cuadro de alergia grave (anafilaxia). Pueden ser picaduras de insecto, alimentos o medicamentos a los que se es alérgico, etc.
Ante accidentes graves, con heridos con hemorragias, fracturas, pérdidas de conocimiento, convulsiones,..., avisar inmediatamente al 112.
Si encontramos una persona con síntomas de infarto llamar al 112 y preguntar si hay cerca un desfibrilador automático.
Todas las visitas innecesarias que podamos evitar a los servicios sanitarios nos ahorrarán tiempo, evitarán que entremos en contacto contacto con personas que nos puedan transmitir enfermedades infecciosas, y colaboraremos con una mejora en la atención y en el tiempo que pueden dedicar los profesionales sanitarios a quién de verdad lo necesita en ese momento.
En los dos botones de abajo tenéis los datos de vuestros centros de atención primaria, y centros de atención especializada a los que debéis acudir cuando sea necesario: