La educación sexual entre los jóvenes está enfrentando desafíos importantes en estos tiempos. En lugar de avanzar, estamos viendo un retroceso alarmante, como lo indican los estudios recientes. Hay más embarazos no deseados, un preocupante aumento de casos de VIH en Navarra y un incremento en actitudes machistas en las generaciones más jóvenes en comparación con las personas de treinta años o más.
Además, persisten nociones erróneas, como la idea de que la sexualidad masculina es un deseo incontrolable o el dominio sobre las mujeres. Los docentes y educadores estamos consternados por la aceptación de los celos entre los jóvenes, que a menudo confunden con amor, sin que nadie les explique la diferencia.
Vivimos en una sociedad saturada de sexualidad comercial y, en muchos casos, la pornografía se ha convertido en la principal fuente de información para los jóvenes. Sin embargo, los expertos advierten que esta sobreexposición a información sexual sin una educación adecuada solo confunde más a los jóvenes.
Tenemos muchas razones para incluir la educación afectivo-sexual en la formación integral de los estudiantes, y ahora es el momento de encontrar formas efectivas de hacerlo. La nueva legislación autonómica, el Decreto Foral 103/2016, subraya la importancia de la educación afectivo-sexual en el plan de estudios, por ello, consideramos clave el guiar a nuestros jóvenes hacia una visión positiva de la sexualidad, basada en el conocimiento, la formación y la elección libre, que es fundamental para su bienestar emocional.