La historia del chimbo está estrechamente ligada a las festividades religiosas y celebraciones locales. Durante la época colonial, las monjas y cocineras indígenas adaptaron recetas europeas utilizando ingredientes locales, creando así una fusión única de sabores. El chimbo se convirtió en un elemento esencial en las mesas festivas, especialmente durante la Semana Santa y otras celebraciones religiosas.
A lo largo de los años, la receta del chimbo ha sido transmitida de generación en generación, manteniendo viva una tradición que refleja la identidad cultural de Chiapas. Hoy en día, el chimbo no solo es un deleite para el paladar, sino también un símbolo de la rica herencia gastronómica de la región, apreciado tanto por locales como por visitantes. Su preparación artesanal y su sabor inigualable lo han convertido en un emblema de la cocina chiapaneca, preservando así una parte importante de la historia y cultura del estado.