La situación sanitaria en la Isla de la Luna es alarmante: al no contar con una planta de tratamiento, las familias se ven obligadas a consumir directamente el agua del Lago. Esto afecta no solo a la fauna, sino también a la salud y los medios de vida de la comunidad, como la pesca y el acceso al agua potable. La crisis se agrava por la falta de un sistema de canalización, que provoca que los desechos terminen en el mismo lago del cual depende toda la isla. Muchas familias consumen agua directamente del Lago Titicaca, una fuente contaminada por desechos y sin tratamiento adecuado. Esta situación genera problemas de salud frecuentes. A pesar de que el acceso al agua potable es un derecho humano, esta comunidad sigue excluida de este derecho básico.
Además de proveer los filtros de agua a las familias de la comunidad, un equipo de médicos y odontólogos del Hospital Arco Iris de La Paz, Bolivia, nos acompañó a la Isla y le ofreció servicios de salud a cada habitante de la Isla. Dejamos medicamentos de primera necesidad y protectores solares ISDIN donados por la empresa HBDERM.