Los procesos en la cadena de suministro tienen luces y sombras, una de estas complejidades más comunes es el efecto látigo o bullwhip effect.
El efecto látigo es una situación donde se observa un aumento en la variabilidad de los pedidos incluso cuando la demanda del mercado es estable. Es un grave desajuste entre la demanda real de un producto y la demanda de los actores intermediarios en la cadena de suministro, el cual ocurre generalmente porque los distintos participantes están más interesados en optimizar sus propios procesos sin considerar el resto de la cadena.
El concepto fue desarrollado en la década de 1960 por Jay Forrester, uno de los grandes impulsores de la Dinámica Industrial, por lo cual también es conocido como el “Efecto Forrester”. A través de sus estudios y distintas simulaciones pudo determinar que las decisiones estratégicas de las empresas de abastecimiento pueden tener un efecto directo en toda la cadena de suministro, afectando gravemente la percepción real de los niveles de demanda.
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