La actividad que realizamos forma parte del proyecto europeo de ECHO-SOIL que aborda un problema medioambiental que muchas veces pasa desapercibido: la contaminación del suelo. A través de la basura que se acumula en el entorno, no solo se afecta lo que se ve a simple vista, sino también la calidad del suelo y todo lo que depende de él. Residuos como plásticos, metales o sustancias químicas pueden alterar su composición y su funcionamiento natural.
Durante la actividad analizamos el suelo de una zona cercana donde se había recogido basura. Observamos aspectos como su textura y color, y comprobamos si había presencia de residuos visibles o restos contaminantes. Todos los datos observados y recogidos los enviamos a Echo-Soil para su posteriro analísis. En unas semanas podremos consultar los resultados en un mapa europeo compartido.
El objetivo principal era comprender que la contaminación no es solo algo visual, sino que tiene un impacto real en el medio natural. También nos ayudó a relacionar la ciencia, a través del análisis del suelo, con la educación ambiental, entendiendo mejor cómo pequeños cambios pueden afectar a los ecosistemas.
Por último, vimos posibles soluciones y formas de aplicar lo aprendido en la sociedad. Entre ellas, proteger las zonas verdes del barrio, evitar que se conviertan en vertederos improvisados y proponer proyectos de recuperación del suelo como limpiezas o plantaciones. Esta problemática está relacionada con los ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres), ODS 13 (Acción por el clima) y ODS 3 (Salud y bienestar), ya que busca cuidar el medio ambiente y mejorar la calidad de vida.