Diversos estudios han encontrado varias similitudes que nos pueden llevar a pensar que el azúcar actúa como una droga en nuestro organismo:
- Tiene un elevado potencial adictivo por la enorme secreción de dopamina que estimula, lo que actúa sobre el cerebro estimulando una ingesta posterior.
- La ingesta reiterada de azúcar puede reducir la señalización de dopamina en el cerebro, por lo que para alcanzar el placer cada vez será necesario consumir una mayor cantidad de alimento.