Cuando consumimos azúcar, la insulina, una hormona liberada por el páncreas, se encarga de sintetizarlo. Si hay azúcar en exceso de forma constante o el páncreas falla, ese azúcar nunca se descompone. En el caso del cerebro, este también reacciona cuando se ve enfrentado a altos niveles de glucosa, liberando una especie de insulina para proteger sus células. Si los niveles de insulina son insuficientes, el cerebro se daña. La insulina cerebral, es responsable de regular la liberación de una serie de neurotransmisores. Si eso falla, las funciones cerebrales también lo hacen. La memoria es la principal perjudicada. Quienes sufren de diabetes tipo II, que generalmente aparece en personas con obesidad y malos hábitos alimenticios, van perdiendo una mayor cantidad de materia gris a medida que envejecen.