Aquel día también fui muy feliz, pasados los días, llegó el momento de ponerle nombre, se llamó Lucas, porque así se llama mi personaje favorito de una telenovela, lucas empezó a crecer muy lindo y sano, recuerdo que sus orejas eran tan enormes que se las pisaba y golpeaba su cara contra el piso y le pegamos cierre mágico en las orejas y así le pegamos las orejas para que no se las pisará, era un perro feliz se que sí, también era muy particular como quien dice uno en un millón, cuando tenia como seis meses se escapaba de casa y se iba conmigo a la escuela, entraba al salón y se estaba todo el dia bajo mi pupitre, así pasó unos días hasta que las profesoras le dijeron a mi mamá y tocaba dejarlo amarrado por un rato, cuando regresaba de la escuela él iba corriendo y dando saltos de alegría hacía mí, eso me alegraba mucho. Hablando de lucas te contaré que hacía y que comía, todas las mañanas quedaba solito en casa y dormía en su casita hasta que volvíamos todos al medio día, lucas amaba ver televisión, parece raro pero, para mí no lo era, sus programas favoritos eran caricaturas como los Simpsons sus favoritos, Phineas y Ferb, hora de aventura y un show más, el ladraba y se sentaba frente al televisor cuando estábamos viendo alguno de esos programas, por las noches dormía en su casita, a las 5AM ladraba fuertemente en la puerta, también nos funcionaba como alarma, mi mamá lo dejaba entrar y él iba a lamerme las orejas para que me despertará para la escuela, y cuando yo despertaba se iba a hacer lo mismo con mi papá, y se sentaba en la puerta del patio a esperar su desayuno, el era un poco necio, amaba jugar en la lluvia y el barro, le gustaba estar en la calle y jugar con niños, él era cómo un niño más, lucas me conocía y él se daba cuenta de cuando yo estaba triste y cuándo no, cuando yo estaba triste se sentaba a mi lado, se me recostaba todito como queriendo darme un abrazo, yo me sentaba a su lado y lo abrazaba y lloraba y el se quedaba estático, a veces eso me hacía reir y hacia que mi tristeza pasará, Lucas amaba las amacas, amaba dormir en el piso con mi papá, es irónico mi papá no lo queria ni un poquito y luego se encariño con él, tanto, que mi papá no decía el perro o el Lucas, mi papá decia el niño o mi hijito, habian dias que amanecía como loco corria por todo la casa y brincaba por todos lados, pero, siempre le vi feliz y con un enorme brillo en sus ojos.