CAFÉ CON AROMA DE MUJER - AMOR DE SIEMPRE
Es el año 99, es una madrugada más en la fría Bogotá. Estoy sentado en el piso con la luna en mi garganta e imaginando tu rostro vivido, ¿tenía que ser así? me pregunté a mi mismo.
Leila, ¿todavía me piensas?, ¿cada cuánto?, ¿de qué manera?
Todos los días espero tu respuesta.
Leila, ya casi va a amanecer y te quiero recordar. El dia que nos conocimos lo tengo grabado; un viejo amigo algo aferrado a ti nos presentó, te vi y desde ese momento supe que eras para mí.
Cuando nos conocimos nos conmocionamos fácilmente el uno con el otro; me enamoró de ti, tu singularidad y tus ojos color miel.
Leila, mi paisaje favorito siempre va a ser el momento en que el sol te pega en la cara, una lastima que no te vea ahora que salió el sol.
Iré por un café, siempre lo hago de la forma que me gusta y siempre me recuerda a ti.
Me atrapaste como una red, esa siempre fue tu intención? a veces yo mismo soy mi propia red.
Tengo ese sentimiento de haber sido una flama para ti y aún así no pude arrancarte tus miedos en todos estos años, lo lamento.
Hoy el café está más amargo de lo normal, creo que lo eché a perder un poco.
Todas tus cosas siguen aquí en el mismo lugar; tus vinilos, tu guitarra y una camiseta azul.
cuando escucho tu música te puedo ver sobre mi cama; también puedo recordar quellos viejos escritos, todas esas dedicatorias a las que siempre les tenía por título "para mi elemento vital"
Está lloviznando.
Lo genuino de un sentimiento radica en la firmeza que tenemos para querer a alguien
quererte hace mucho tiempo que dejó de ser una elección, es una condición; No hay dia en que sea capaz de despertarme sin adorarte
¿Leila, dónde estás mantienes esa misma sonrisa?
¿Y si estuviéramos juntos no crees que un abrazo bastaría para arreglarlo todo?
Las lágrimas caen solas, no piden permiso y mucho menos dan aviso. Se hizo un puente entre mi sangre y mis lágrimas; he dejado un reguero y siempre que pienso en ti, cruzas por él.
Ninguna de todas las otras mujeres lograrían que las ame como te amo a ti.
El destino me separó de ti por no orar? quizás es lo mejor, no?
¿De verdad todo tiene que ser así?, siempre me lo pregunto.
Se fue un poco la lluvia, quizas al mediodía, el sol llegue.
No he dormido nada, mi cuerpo me pesa y mi cabeza bipolar no me ayuda en nada. Incluso, a veces siento que el diablo frecuenta soledades como la mia. Mi apartamento, se siente como una realidad ajena.
¿Qué me hace falta?, ¿Algún nuevo amor?, ¿cosas bonitas?, ¿amigos?
Que afán.
Al mediodía es cuando hay pleno sol y para mí, el sol es un Dios y significa un nuevo chance para volver a empezar y que lo anuncia con su llegada.
El dia es fresco, saldré un momento al balcón.
Veo a la lejanía, las personas, las montañas, los parques. A veces me gusta imaginar que hay flores en esas mismas montañas, sintiéndome; y capibaras en lagos cercanos.
El dia no es tan malo como creía.
Me serviré un plato hondo de sopa de tomate para hundirme en ella, junto con un vino.
brindo por el oro que llevo cargando en la piel
y por esta soledad que me quiero permitir abrazar, aunque te confieso que me bebo el miedo de no poder volver a rodar al océano de nuevo.
Pero cielo mio ¿de qué me sirve conocer a un mar de gente si nadie conecta como lo hago contigo?
estas situaciones cuando se quiere a alguien son tan normales, por más desafortunadas que sean. Especialmente las personas por naturaleza cambiamos y somos contradictorios, eso es lo que nos hace humanos.
Leila, yo sé donde encontrarte porque siempre me lo haces saber; soy muy débil pensando con el corazón y hoy ya no soy yo.
¿Sientes que valdría la pena luchar por lo que queremos?
Si no lo intento no lo sabré nunca
me pondré unos zapatos de vestir con un pantalón oscuro de corte recto; y si voy caminando es para despejar la mente
Es media hora de camino de mi casa hasta aquel complejo de apartamentos, a cada paso que doy me siento más vulnerable de cualquier reacción. No quiero que veas que estoy estrujandome las manos.
Ella vive en el apartamento número 67, subo las escaleras, uno, dos, tres, cuatro... perdí la cuenta.
Toco la puerta.
Amor, no sé si lo lograremos pero si bajamos al menos lo haré contigo; y si alguna vez te sientes sola veré a través de ti.
Es la nueva llegada de la luna y ahora sé que me estuviste esperando.