Un 25 de julio de 2021 llego pimienta a mi vida, una gatica blanca con manchitas negras, de tan solo 2 meses aproximadamente, la cual habían abandonado junto a sus hermanitos en un terreno baldío en una caja al sol, sin comida y sin un hogar; tristemente sus hermanitos no soportaron esas condiciones y fallecieron, la única sobreviviente fue pimienta, una gata muy cariñosa y agradecida la cual adopté.
Pimienta llego a mi vida cuando más la necesité, ambas necesitábamos esa compañía, calor y amor. Estuvo conmigo en las buenas y en las malas, me hacía reír; cada que me sentía mal o en alguna crisis pimienta se acostaba encima de mi pecho a ronronear, sentía que todo estaría bien y que de cierta forma me entendía.
Un 21 de junio 2022 pimienta estaba en el porche de mi casa, como era costumbre, tomando un poco de sol, en esas fue embestida por un auto que perdió su rumbo causando su muerte inmediata. Sentí como mi vida se derrumbará y algo de mi se perdiera.
En el tiempo que estuvimos juntas me hizo sentir feliz y el hecho de que ya no estuviera me desestabilizó, no podía dejar de pensar que pimienta ya no dormiría conmigo, no me traería regalos, no se recostaría sobre mis pies, no me ronronearía y mucho menos que ya no estaría ahí presente.
La sepulte en un parque no muy lejos de mi casa donde le gustaba pasear, correr y esconderse en sus plantas. De vez en cuando la visito, imaginando que está en un lugar mejor, donde jamás la abandonarán nuevamente y con todas mis fuerzas deseando algún día encontrar un gatito tan especial como lo fue pimienta.
Después de su muerte quede devastada, al principio no podía creer que pimienta ya no estaba, no lo asimilaba, en parte me culpaba de la situación, si tal vez no la hubiese dejado salir, si quizás le hubiese dado más atención, si quizás hubiese llegado a tiempo, pero al final eran pensamientos al aire, ni dándole mil vueltas a mil soluciones podría traerla a la vida.
Unas semanas después empecé a asimilar y llevar el duelo de una manera más sana, pude levantarme de la cama, comer, volver a hacer cosas tan básicas como ducharme, aun así, me sentía deprimida, sin ganas de seguir. Un día navegando por en internet vi una publicación sobre un gatito que buscaba un hogar, estaba en malas condiciones, si no le conseguían casa rápidamente lo botarían a la calle, como si no tuviera vida o no sintiera. Ese gatito negro de un mes me cautivo, no tenía corazón para dejarlo ahí, abandonado y viendo el lado positivo en casa había un espacio para un gatito nuevo, así que sin pensarlo dos veces fui por él. Fue una travesía, era en un lugar muy lejos, casi llegando a Venezuela en una vereda empinada, cuando lo tuve en mis brazos supe que le daría todo el amor posible. Así fue como llegó tinto, un gato negro a mi vida, fue un gatito arcoíris lo cual significa que llego después de una tragedia.
Decidí llamarlo tinto ya que pimienta acostumbraba a traer cosas que encontraba en la calle o los parques en símbolo de regalo, maullaba para llamar mi atención y dirigirme a donde estaba y cuando la veía acariciaba mis pies dando a entender que lo que trajo era para mí, su ultimo regalo fue un vaso de tinto
Pimienta me enseño que las mascotas están el tiempo necesario, hay que aprovechar cada día que estén presentes, todo pasa por algún motivo y que ellos son angelitos que nos cuidan de las cosas adversas, también que su amor es el más puro y sincero, incluso más que el de los humanos. Se que su muerte fue repentina y dolorosa pero dio una oportunidad de un nuevo hogar para un nuevo integrante el cual igual que ella necesitó de nuestra ayuda, amor y calor.